El derecho humano a la salud

Si hablar sobre derechos humanos (ddhh) en tiempos “normales” es polarizar a las sociedades, hoy y ante la situación de pandemia en el mundo es un tema mucho más sensible y delicado.

Los ddhh cada cual lo interpreta a su manera y a su conveniencia; y, esto es de nunca acabar. Tradicionalmente y como práctica educativa se han clasificado a los derechos humanos por “generaciones”; es decir, la primera generación corresponden a los civiles y políticos; la segunda generación, a los económicos, sociales y culturales; y, la tercera generación, a los derechos de los pueblos o derechos de solidaridad.

El derecho a la salud está comprendido dentro de los derechos económicos, sociales y culturales y está obsoleta clasificación ha servido como excusa para que los estados no los prioricen ya que según a las normas internacionales de ddhh son de progresivo desarrollo.

Los ddhh son iguales y todos valen por igual; y, si el 95% de países en el mundo no han podido responder desde sus sistemas de salud no solo para atender a los infectados del coronavirus que está a punto de alcanzar a dos millones y medio de habitantes, sino también para prevenir más contagios, es porque poco o nulo interés le han puesto al derecho a la salud de sus poblaciones.

 La teoría de los derechos humanos es demasiado principista y filosófico y por eso mi insistencia en que el único camino para tener una nueva visión de los ddhh es trabajando en tres aspectos: 1. Revalorización de los ddhh; 2. Sensibilización de las sociedades a las violaciones de los ddhh; y, 3. Apoderamiento de las sociedades de la defensa de los ddhh.

 Para la revalorización de los DDHH, estos deben de ser concebidos desde una perspectiva humanista que nos invite a pensar y reflexionar sobre la misión de la persona para con su prójimo.

Una revalorización de los ddhh, que nos lleve a seguir trabajando en favor de los sectores sociales que sufren miseria, injusticias, atropello, discriminación; sectores, que se ven privados de vivir en Dignidad bajo los principios de libertad e igualdad.

Diferentes sectores de las sociedades acusan de que en nombre de los “derechos humanos” los activistas y académicos lucran con el dolor de otros; acusan, que bajo los “derechos humanos” se esconden personas extremistas que son capaces de hacer desestabilizar a los Estados.

Una tarea crucial para desarrollar es trabajar en la objetividad de desarrollo de los ddhh. No se trata de demostrar a los sectores sociales reacios a los ddhh que están equivocados y dar cátedra y foros donde se explique lo que significa trabajar en los mismos; sino de lo que se trata, es de trabajar en una sensibilización que haga entender que los ddhh además de velar por las libertades individuales defiende principios de la economía de las sociedades, derechos como el de la propiedad privada, temas sociales como el de la seguridad social y, a temas más nuevos como el derecho a vivir en un medio ambiente sano y tener derecho a vivir en paz.

Una sensibilización partiendo de un diagnóstico real y serio nos permitirá llegar a todos los sectores para que se comprometan a en primer lugar a entender los ddhh y en segundo lugar – aunque con un reto mayor – hacerlos sensibles a los problemas especialmente de los pobres y marginados de la sociedad.

Esa sensibilización debe pasar por no politizar el término de “derechos humanos” ni para favorecer a sectores políticos ni para ir contra ellos, el término de derechos humanos tiene que ser patrimonio de la humanidad y como tal debe de dársele el sentido correcto de lo que significa y eso sólo se logra con la práctica y el buen uso de los derechos humanos.

Equivocadamente se piensa que los “derechos humanos” pertenecen a un sólo sector de la sociedad. Se debe buscar, a través de medios eficaces y modernos, trabajar a la par de los gobiernos y de las instituciones públicas y privadas en políticas que lleven a sensibilizar a las sociedades en el tema de los derechos humanos.

 Finalmente, sobre el apoderamiento de las sociedades de la defensa de los ddhh, es necesario que las organizaciones de la sociedad civil conozcan y manejen la doctrina de los ddhh como una herramienta de trabajo y como un horizonte orientador, que lleven a que otras organizaciones tanto públicas como privadas se involucren en el tema de los ddhh y hagan que las sociedades se apoderen de él como especie de patrimonio de la humanidad.

Los Derechos Humanos están pidiendo una vía de legitimación oportuna y de apropiación de sentido en la comunidad, que se convierte como el primer espacio potenciado para la promoción, defensa y conservación de los mismos.

En este sentido, se debe contribuir al fortalecimiento de los procesos de desarrollo educativo, social, político y ético que requieren los países y hacer efectivos los principios de la educación y los valores de la democracia participativa definidos en las Constituciones Políticas.

De la sensibilización debe desarrollarse ese apoderamiento de las sociedades de los derechos humanos para comprender no sólo un entendimiento dogmático, sino también un compromiso de los mismos. La salud es uno de estos derechos al cual se tiene que prestar más atención.

Conocer la teoría de los derechos humanos no es suficiente para afirmar que somos defensores de los mismos. Lo más importante es, practicar esos derechos humanos cada día y con todas las personas, bajo los principios de solidaridad y sensibilización, hasta lograr la plena realización del ser humano.

Hasta la próxima semana.

 

 

 

 

 

 

Sobre Luis Felipe Polo

Doctor en Teología, MBA, docente y experto en resolución de conflictos y derechos humanos.

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