«Adiós a un compañero de armas»

En este artículo podrán apreciar un tributo a dos valerosos miembros de las FFAA Técnico Supervisor 2do AP Fredy Rueda Chumpitaz, víctima de covid19, quien perteneció a los comandos Chavín de Huántar y, al Tco. AP Toribio Meneses ambos de la Marina de Guerra del Perú.

                          «Adiós a un compañero de armas»

Por: José Williams Zapata. General de Ejército Jefe del Comando Conjunto FFAA. Jefe del Comando de Chavín de Huántar. Director académico del CAEN. Jefe delegacion del Peru en Junta Interamericana Defensa OEA. Magister Seguridad Defensa Nacional, Mater Seguridad Hemisférica. Estudios doctorado Gobierno y Políticas Públicas.

El Dia martes 14 de abril del presente año murió el Técnico Supervisor 2do AP Fredy Rueda Chumpitaz, víctima de covid19, el cumplía la misión que el gobierno encomendó a la Fuerza Armada (FFAA) en el marco de la lucha contra la pandemia que ha genera este virus.

El mismo día también perdió la vida el Tco. AP Toribio Meneses abatido también por el covid19, ambos hombres de nuestra Marina de Guerra pertenecían a la Infantería de Marina.

Escribo estas líneas como un justo homenaje a ambos marinos y al soldado EP Ronald Mamani Ajajahui que fuera atropellado y muerto por un irresponsable que intentó huir de un control vehicular que el Ejercito hacía en Puno, por el mismo motivo, el covid19. Tres lamentables pérdidas para sus familias y la FFAA.

En el ámbito que les corresponde la FFAA y la PNP vienen realizando una importante tarea de protección a la población en el intento de que no sean contagiados por este virus que azota nuestro país y el mundo.

Tarea que realizan en el marco del estado de emergencia dispuesto por el gobierno y conforme a la Política se Seguridad Multidimensional del Perú, vigente desde diciembre de 2017 (DS No 012-2017-DE).

La responsabilidad de la fuerza armada (FFAA) no está solo circunscrita a  enfrentar “Amenazas Tradicionales” (entiéndase conflictos o crisis con otros estados), sino también tiene responsabilidad contra “Nuevas Amenazas” surgidas en la región durante la “Guerra Fría” y otras luego de esta. Adicionalmente enfrenta otros peligros denominados “Preocupaciones” y “Otros Desafíos”, dentro de los últimos esta la lucha contra las pandemias.

En particular quiero referirme a un querido amigo, un marino a quien tuve el privilegio de conocer luego de que se organizara la patrulla de rescate de rehenes para la operación Chavín de Huántar, el, en ese entonces Oficial de Mar (OM) de Infantería de Marina se incorporó a la unidad del Ejército que tuvo la responsabilidad de realizar el rescate de rehenes.

El 20 de diciembre de 1996, tres días después de la toma de la residencia del embajador de Japón por el MRTA, se incorporó dicha unidad de marinos especializados en operaciones contra el terrorismo (la UEC de la Infantería de Marina), al mando del entonces CN Carlos Tello Aliaga, ahora almirante en retiro, un excelente marino y muy buen amigo. Fueron 44 hombres (3 oficiales y 41 oficiales de mar) con especialidades en dominación de inmuebles, explosivos, franco tiradores, comunicaciones entre otras.

Estas características son semejantes a las que tenían las fuerzas especiales del ejército responsables de la operación de rescate de rehenes.

El ahora TS2da Fredy Rueda Chumpitaz era especialista en explosivos, había sido instructor en los programas de fuerzas especiales y de contra terrorismo de la marina.

Desde fines de diciembre de 1996 hasta días antes del 22 de abril de 1997, el en ese entonces OM Fredy Rueda Ch. entreno arduamente durante más de tres meses con su unidad ya incorporada a la patrulla del Ejército.

La tarea que el comandante de la patrulla le dio a un equipo de comandos donde se encontraba el TS2r Rueda  fue  preparar las cargas explosivas subterráneas para ser detonadas bajo la sala, comedor y estudio de la residencia del embajador de Japón, dicha tarea  era dirigida por el entonces CN Carlos Tello, consistía en calcular la cantidad de explosivo necesario para ese fin, sin que este ocasionara daño colateral en los rehenes ni en la estructura de la residencia, el TS2 Fredy Rueda era uno de los más experimentados y por tanto  más útil para ese fin. Calculadas, preparadas y probadas las cargas explosivas, quedaron listas para el día “D” (22 de abril 1977).

Sin embargo esa no fue la única misión que se encomendó al TS2 Fredy Rueda, él fue también parte del Grupo Alfa con responsabilidad en el primer piso de la residencia, en particular el Equipo Alfa 3, al mando del en ese entonces My. Carlos Vásquez Ames (ahora General de  Brigada) ingresaron a la casa por la puerta principal luego de esta fue volada con explosivos, ya en el interior combatió junto a su equipo y contribuyó así con el resto de la Fuerza de Intervención para liberar con vida a setenta y dos rehenes. Perdieron la vida durante el rescate un rehén y dos comandos del Ejército, además quedaron heridos doce rehenes y veinticinco comandos.

El TS2 Fredy Rueda Chumpitaz es recordado como un eficiente instructor, honesto, proactivo, sencillo y especial amigo. Nos costó trabajo asimilar su muerte, fue una sorpresa para todos y lo recordamos con tristeza.

Nuestra red social privada se llenó en minutos de expresiones de incredulidad y de sentidos mensajes, además de fotos y videos.

Sabemos que un sepelio y una despedida como corresponde en estas circunstancias no es posible, por razones obvias de la pandemia. Estuvimos atentos a la hora en que sería cremado de modo tal que a las 19.00 hrs. nos detuvimos para elevar una oración a Dios por él y su querida familia.

Pensamos reunirnos cuando esto termine para despedirlo como corresponde, como se debe despedir un amigo forjado en combate, a un “Héroe de la Democracia” honor que ganó por su valiosa acción del 22 abril de 1997. Asimismo, visitaremos a su familia y le daremos las condolencias como corresponde.

La Fuerza Armadas en el Perú es un valioso instrumento de integración nacional, por la naturaleza de su misión y el ámbito de acción en el que se desenvuelve; es decir en todo el territorio y a través de todos los tiempos, esa es y será su responsabilidad.

La FFAA fortalece su relación con la población de diferentes modos, uno es mediante el servicio militar, ocasión que permite inculcar valores y principios a la juventud, así como respeto y fidelidad a la patria y al instituto en el que sirven  (EP, AP, FAP); otro modo es la correcta relación que tiene con la comunidad en particular en los lugares más alejados del  territorio.

Las instituciones armadas son un valioso soporte para los momentos más sensibles o de crisis que nos toca vivir, sea por la acción de grupos extremistas, delincuencia organizada, tráfico ilícito de drogas, desastres naturales, deforestación, deterioro del medio ambiente entre otros que podamos recordar.  Es pues muy valiosa su presencia, por ello se encuentra íntimamente unida a la comunidad.

Por último, quiero comentar sobre los valores de camaradería y espíritu de cuerpo que practican los militares, estas cualidades son consecuencia de su formación y de la que trasmiten al personal de tropa, es fácil para los militares comunicarse, cualquiera sea su situación económica, social, lengua, religión o nivel de educación.

Esta conexión y la relación de enseñanza, aprendizaje y entrenamiento, crean profundos lazos de identidad, camaradería, lealtad y espíritu de cuerpo entre otros valores, que permiten llevar a extremos el deber y el valor en el cumplimento de una misión con éxito, aun por sobre el propio bienestar o la vida si es el caso.

Esta camaradería y espíritu de cuerpo trasciende a la situación de retiro de los profesionales, así como del personal de tropa cuando se licencia al término de su servicio militar. De estos últimos quiero atestiguar que ellos recuerdan con nostalgia su paso por el ejército, la marina o la fuerza aérea.

Siendo ya civiles se organizan por promociones, por fuertes, cuarteles o bases, o por lugares, para reunirse en algunos momentos especiales del año, allí hacen memoria de pasajes de su vida en el cuartel, gritan sus lemas y entonan los himnos y cantos de sus unidades; es admirable verlos, comprendemos allí que las fuerzas armadas dejan una huella permanente en la vida de estos hombres y mujeres que sirvieron a su patria como soldados, marinos o aviadores.

Es cierto también que estos sentimientos de identidad se fortalecen cuando los une un hecho de combate.

En relación a lo expresado, quiero resaltar la reciente presentación al Ejercito de mucho más de los diez mil reservistas que se requerían incorporar; se presentaron porque un deber supremo los llamaba, ellos juraron antes de irse de baja que “volverían a tomar las armas si la patria los necesitaba”, y lo hicieron, así es.

Esto muestra con satisfacción para quienes los formamos que es cierta la máxima “Soldado una vez soldado siempre”.

Descansa en paz hermano de fuerzas especiales TS2 AP Fredy Rueda Chumpitaz.

Podrás acceder a los artículos del Gral. José Williams Zapata  todos los sábados nuestra Columna de Opinión en www.enteratedigital.pe.

Escríbenos al correo: diarioweb@enteratedigital.pe

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