¿Los peruanos en las elecciones votan o “botan”?

Siempre se han sostenido algunos aspectos sobre el comportamiento electoral de los peruanos: que votamos a ganador, que nos decidimos a última hora, que votamos en contra, que no votamos a favor, entre otros, pero lo que no se sostiene es que votamos por programas de gobierno, veremos cuan cierto o no es ello, inclusive se dice que vota por una promesa o slogan de campaña, generalmente promesas que ofrecen millones de cosas, casas o puestos de trabajo.

Cuando Fernando Belaunde postuló a la Presidencia de la República en 1979 tras regresar del exilio, no haber participado su agrupación en las elecciones para elegir representantes a la Asamblea Constituyente de 1978 y en el retorno de la democracia, prometió “un millón de viviendas”; de verdad, no cumplió.

Cuando Alejandro Toledo postuló a la Presidencia de la República tras haber encabezado las marchas contra el régimen fujimorista en los años 90, en que había sido derrotado por Alberto Fujimori en la elección anterior, prometió “un millón de puestos de trabajo”, sinceramente creemos que tampoco cumplió.

Cuando Alan García postuló contra Ollanta Humala a quien derrotó en segunda vuelta, ofreció acabar con los services, que tantos beneficios recortaban a los trabajadores peruanos y revisar los contratos con la entonces Telefónica del Perú, la historia señala que, tampoco cumplió.

Cuando Ollanta Humala compitió contra Keiko Fujimori prometió también acabar son los services y rebajar el costo del balón de gas a 10 nuevos soles ante la algarabía y sincera compañía de millones de peruanos; el mismo sabe que no cumplió.

Entonces al haber enumerado promesas tipo estandarte no de candidatos al azar, sino de candidatos ganadores estamos apreciando que el electorado le dijo si a ingeniosos slogans de campaña, justo ofrecidos leyendo el nivel de ansiedad, desesperación, frustraciones y realmente diciéndole a los peruanos “lo que querían escuchar” satisfaciendo la natural creencia y necesidad del hombre de tener casi devotamente algo en que creer durante una campaña.

El indicador común de casi todos los mencionados reposa sobre la imperiosa necesidad de salir de lo que en cada elección se consideraba la última oportunidad y la primera para hacer algo nuevo y diferente a todos, todos los demás gobiernos.

De otro lado se analiza la influencia de los debates televisivos antes de decidir el voto en una elección y decimos debates porque no es posible mencionar el término “Presentación de Planes de Gobierno” habida cuenta de que hoy se han convertido en concurso de puyas o insultos felices en el hemisferio izquierdo de los peruanos donde reposan la fuerza y bastante alejados de la razón; quien insulta mejor sentirá favores extremos del electorado o avanzará o desaparecerá inclusive del electorado, allí si podemos decir que el electorado se muestra impredecible.

Quizá un rasgo fundamental sea el de  “botar” y no votar en favor de determinada candidatura sino de hacer lo posible para que dicha candidatura no sea ganadora, es decir no se vota en favor de una candidatura, sino en contra de alguna con suerte nacional distinta.

Cuando compitieron Mario Vargas Llosa y Alberto Fujimori el primero dio a conocer un plan de gobierno que consideraba despidos y reducción del aparato público; perdió el debate con el ex Rector de la Universidad Nacional Agraria quien acuñó la frase: “No schok, no Uccuraccay Señor Vargas” conquistando a un asustado electorado; un año después disolvió el Congreso, produjo un schock en la economía, multiplicó los “Uccuraccay” y ejecutó a pie juntillas en su Gobierno el Plan de Gobierno del escribidor, pero ello no fue todo, la población asustada meses antes, ahora apoyó esas medidas.

Hemos apreciado escenarios donde los ganadores de las contiendas finalmente no sólo no cumplen lo ofrecido por ellos en campaña, sino que en la contienda denotan lo que postulan sus ocasionales rivales y vencidos en campañas, pero a la sazón se alejan de los rigores de campañas, mítines y debates televisivos.

Durante las segundas vueltas en las cuales compitió la señora Keiko Fujimori, todos sus ocasionales rivales ya comenzaban a probarse la banda presidencial: el fuerte anti voto contra la nikkei, sobre pasaba al voto duro que siempre la acompaña en la primera vuelta.

Hemos apreciado diversas y variados comportamientos en el electorado peruano:  a favor de alguien, en contra de alguien, por promesas de campaña, por sobre nombres de astuta imaginación –sino recordemos el término “Candidata de los Ricos” de Alan Garcia con lo que por menos de un digito dejó en el camino a Lourdes Flores Nano, para luego formar una curiosa alianza electoral hace pocos años-en que al parecer el elector no se detiene a analizar equipos de trabajo, planes de gobierno, experiencia de gobierno para inclinarse de hecho sobre los factores que hemos señalado con la presión de no tocar un fondo imaginario al cual nos dicen que llegaremos pero que a la fecha gracias a Dios no conocemos.

Este artículo con seguridad se publicará ad portas o tras haber transitado el electorado nacional por la elección del 11 de abril, entonces nos haremos nuevamente los peruanos la pregunta: ¿Los peruanos en las elecciones votan o “botan”?

Sobre Gastón Jorge Quevedo Pereyra

Doctor en Derecho, Magíster en Derecho Civil y Comercial, con, Diplomado en Seguridad y Defensa Nacional. Abogado Arbitro y Conciliador Extrajudicial, Asesor en temas de Derecho Laboral, Administrativo, Municipal, Penal y Tributario, desempeñando sus actividades tanto en entidades del Estado y privadas. gastonquevedopereyra@gmail.com

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