BREXIT: Negociación entre Bruselas y Londres se discute hoy para el retiro del Reino Unido de la Unión Europea.

17  de octubre de 2019 

BREXIT.-  Tras haber transcurrido dos años y medio después de la celebración de un referendo para decidir si Reino Unido debía continuar o no en la UE fue una de las promesas de campaña con las que el entonces primer ministro David Cameron logró la reelección en 2015, y en la votación, que tuvo lugar el 23 de junio de 2016, un 48,1% de los británicos votó a favor de quedarse en el bloque, pero un 51,8% se pronunció a favor de abandonar la UE. En este contexto, la Unión Europea y Reino Unido han llegado a un acuerdo sobre el Brexit, según lo han confirmado el primer ministro británico, Boris Johnson, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.“Donde hay voluntad, hay acuerdo, ¡tenemos uno!”, ha anunciado Juncker a través de su cuenta de Twitter. El jefe de la Comisión Europea ha calificado el acuerdo de “justo y equilibrado para la UE y el Reino Unido“, así como de testimonio de su “compromiso de encontrar soluciones”. En este sentido, el alto funcionario ha recomendado que la cumbre de la Unión Europea respalde el trato alcanzado.

El acuerdo será discutido en la cumbre europea que se inicia en Bruselas hoy jueves 17  y deberá ser sometido el sábado 19 al veredicto del Parlamento británico, en el que  Boris Johnson no tendría  de momento una mayoría asegurada.

El acuerdo anunciado es el segundo alcanzado entre Londres y Bruselas. El primero, en noviembre de 2018, fue rechazado tres veces por el Parlamento británico y llevó a pedir dos prórrogas de un Brexit que en principio debería de haberse materializado el pasado 31 de marzo.

Puntos del segundo acuerdo: 

Este segundo acuerdo mantiene intactos los términos pactados en el anterior con el Gobierno de Theresa May en cuanto al mantenimiento de los derechos de los ciudadanos europeos en el Reino Unido (tanto para los residentes como para los que lleguen durante el período transitorio hasta finales de 2021 o 2022) y a la voluntad de Londres de saldar las cuentas pendientes con el club comunitario tras la salida (casi 50.000 millones de euros). Pero se ha modificado sustancialmente el polémico protocolo sobre Irlanda, menos garantista que lo deseado por Bruselas y Dublín, y la declaración política sobre la futura relación, que ya no dará paso a una relación privilegiada entre la UE y el Reino Unido. El futuro exmiembro de la UE pasará a ser un rival económico con el que Europa deberá competir.

En cuanto a Irlanda, uno de los principales escollos de las negociaciones, se evita una frontera dura en la isla de Irlanda mediante una solución que solo engloba a Irlanda del Norte. Así, este territorio formará parte de la Unión Aduanera del Reino Unido, pero deberá cumplir con las reglas del Mercado Único Europeo. Esto significa que la frontera en la que se realizarán los controles y verificaciones estará en el mar de Irlanda y no en la que separa a Irlanda del Norte de la República de Irlanda. Además, el papel de la Asamblea de Irlanda del Norte será clave dentro de cuatro años al poder decidir si el acuerdo sigue o no vigente.

“Han sido discusiones difíciles en los últimos días”, ha señalado el negociador jefe europeo, Michel Barnier. “Pero hemos logrado encontrar soluciones que respetan completamente la integridad del mercado único, resuelven el tema de la frontera dura [en Irlanda] y funcionan para las empresas y los ciudadanos de la UE y del Reino Unido”.

El pacto desactiva casi definitivamente el riesgo de una salida abrupta el próximo 31 de octubre, una amenaza que Johnson había esgrimido nada más asumir la presidencia del Gobierno británico en julio tras la dimisión de Theresa May, forzada en gran parte por su sucesor.

Johnson exigió a Bruselas una renegociación del protocolo del acuerdo que afectaba a Irlanda del Norte y que establecía una salvaguarda indefinida para garantizar que, pasase lo que pasase después del Brexit, jamás surgiría una frontera dura entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.

El compromiso parecía imposible. Pero ha llegado tras las cesiones de las tres partes implicadas, Londres, Dublín y Bruselas. El Reino Unido ha aceptado que su provincia norirlandesa siga alineada en gran parte con las regulaciones comunitarias y que se establezca un control aduanero entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido, una posibilidad que fue tajantemente rechazada en el pasado por Londres.

Irlanda también ha tenido que renunciar a su exigencia de una salvaguarda permanente, sin fecha de caducidad, inaceptable para Londres. El nuevo mecanismo necesitará la autorización parlamentaria de Irlanda del Norte cuatro años después de que se consume el Brexit como muy tarde.

La  prolongación posterior (por cuatro u ocho años) también requerirá el visto bueno de una Asamblea parlamentaria irlandesa que, en estos momentos, ni siquiera celebra sesiones porque está suspendida por Londres ante la falta de acuerdo de los unionistas del DUP y los republicanos del Sinn Féin.

Las tres partes se han dejado parte de sus demandas por el camino en aras de un acuerdo que evita el abismo del 31 de octubre. El pacto debe ser ratificado en primer lugar por el Parlamento británico el próximo sábado. Pero incluso si lo rechazara, una posibilidad que no cabe descartar ahora mismo, todo apunta a que Londres tendría que resignarse a una tercera prórroga del Brexit más allá del 1 de noviembre. Fuentes comunitarias indican que ya hay prevista una reunión de los 27 (a nivel de embajadores) el próximo domingo para analizar la posible prórroga si Westminster frustra el acuerdo.

El proceso de ratificación también pasa por el Parlamento Europeo, pero las señales por ese lado son mucho más favorables y no auguran, en principio, grandes problemas. “Se ha alcanzado un acuerdo positivo, ahora hay que mirar el detalle del texto”, ha señalado el presidente del Parlamento Europeo, el socialista italiano David Sassoli.

La recta final, en cualquier caso, se encuentra más cerca que nunca, porque solo faltan dos semanas para un desenlace que, en principio, tiene ya todas las bases para salir adelante. La gran batalla se traslada ahora, de nuevo, a un Parlamento británico, donde conservadores, laboristas y liberales libran no solo una brutal batalla por el Brexit, sino también por unas elecciones que cada vez parecen más inevitables.

Bruselas, por su parte, respira aliviada ante un pacto que vuelve a despejar el panorama a este lado del canal de la Mancha y traslada todo el caos y la posible incertidumbre a las orillas del Támesis. Hace solo 10 días, el panorama era desolador y la paciencia del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, estalló ante el creciente riesgo de catástrofe. “Está en juego el futuro de Europa y del Reino Unido, y la seguridad y los intereses de nuestros pueblos”, advirtió Tusk en un tuit dirigido a Johnson.

Casualidad o no, tras el dardo virtual de Tusk la situación dio un drástico giro. Y las maratonianas negociaciones iniciadas el pasado viernes han concluido en poco más de cinco días una batalla política, jurídica y hasta sentimental que arrancó un 23 de junio de 2016 con un referéndum en el Reino Unido que, contra el pronóstico mayoritario, puso en marcha la cuenta atrás para una ruptura con Europa apoyada por el 51,9% de la población británica y rechazada por el 48,1% restante.

La tremenda dimensión histórica y geoestratégica de la decisión desencadenó un largo rifirrafe entre los partidarios de dar marcha atrás y quienes apoyaban la salida definitiva. La indecisión británica se tradujo en una negociación errática, con tres primeros ministros en tres años y otros tantos negociadores jefe. Las sucesivas tentativas de acuerdo fueron abortadas nada más ser planteadas en el Parlamento británico una vez que la Unión y el Gobierno de Theresa May lograron un primer acuerdo en noviembre de 2018.

Transición hasta finales de 2020

Tras el anuncio de acuerdo y la correspondencia formal entre Juncker y Tusk, el negociador europeo para el Brexit, el francés Michel Barnier, ha comparecido para explicar los detalles de la nueva propuesta que tendrá que ser votada por los 27 y el Parlamento británico. Barnier ha informado desde Bruselas de que el acuerdo ha sido alcanzado entre todos los miembros de la UE. El diplomático francés ha fijado el periodo de transición posterior al Brexit hasta finales de 2020, aunque podría prorrogarse uno o dos años más si así se acuerda.

Según ha detallado Barnier, a partir del acuerdo revisado entre Londres y Bruselas, la regulación europea se aplicará a todos los bienes en Irlanda del Norte. En segundo lugar, el negociador de la UE ha manifestado que Irlanda del Norte permanecerá dentro del territorio aduanero del Reino Unido, por lo que se beneficiará de sus políticas comerciales. Los controles a los bienes se efectuarán en el punto de entrada a este territorio británico y no en la República de Irlanda.

Según explicó el negociador jefe de la UE para el Brexit en la rueda de prensa, las autoridades del Reino Unido se encargarán de aplicar las normas aduaneras de la Unión Europea en Irlanda del Norte. En tercer lugar, Barnier ha explicado que el plan mantiene la integridad del mercado único en lo que a IVA se refiere. 

Por último, el acuerdo prevé un mecanismo de consentimiento: cuatro años después de iniciada la desconexión, la Asamblea norirlandesa votará si se mantiene en el escenario pactado. Valdrá mayoría simple para sacar la votación adelante.

El rechazo del DUP

Pese al acuerdo entre Londres y Bruselas, el primer ministro británico, Boris Johnson, se enfrenta en casa a la reticencia de su principal aliado, los unionistas del Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP). Johnson ha recibido este jueves un duro golpe por parte del DUP, horas antes de acudir a un Consejo Europeo crucial para el futuro del Brexit.

La líder de la formación, Arlene Foster, y su número dos y portavoz parlamentario, Nigel Dodds, han advertido en un comunicado conjunto, antes de conocer el pacto anunciado por Juncker, de que “tal como están las cosas” no podían  apoyar el acuerdo sobre el Brexit que pretendía cerrar el primer ministro británico con la UE. “No podemos apoyar lo que se está sugiriendo sobre la cuestión aduanera o sobre el consentimiento norirlandés a lo que se pacte, y hay una falta de claridad en el IVA”, dice el texto. Downing Street se aferra desesperadamente a la primera parte del mensaje (“tal como están las cosas”) y confía en poder enderezar la situación en las próximas horas.

Una vez conocido el pacto sobre un Brexit acordado entre Bruselas y Londres, los unionistas del DUP informaron de que no había cambiado y que de momento no pueden apoyarlo.

¿ QUE ES EL BREXIT? una cronología. 

Brexit es una abreviatura de las palabras inglesas Britain (Gran Bretaña) y exit (salida), y es el término acuñado para referirse a la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE).

Reino Unido se sumó al bloque continental, actualmente conformado por 28 países, el 1 de enero de 1973, pero en junio de 2016 los británicos decidieron abandonar la UE y poner fin a una relación de más de cuatro décadas.

La celebración de un referendo para decidir si Reino Unido debía continuar o no en la UE fue una de las promesas de campaña con las que el entonces primer ministro David Cameron logró la reelección en 2015 y en la votación, que tuvo lugar el 23 de junio de 2016, un 48,1% de los británicos votó a favor de quedarse en el bloque, pero un 51,8% se pronunció a favor de abandonar la UE. 

Entre otras cosas, la pertenencia a la Unión Europea implica la aceptación de las llamadas “cuatro libertades fundamentales”: la libre circulación de trabajadores, mercancías, servicios y capitales.

El  principal argumento de la campaña a favor de la salida fue que con el Brexit los británicos iban a “recuperar el control” sobre sus propios asuntos, en particular sobre sus fronteras, lo que permitiría un mejor control de la migración.

En principio, estaba estipulado que Reino Unido abandonaría la Unión Europea el 29 de marzo de 2019 pero de aprobarse el ultimo acuerdo sostenido con Bruselas y el Reino Unido  y de alcanzar los votos en el parlamento británico, se podría consolidar el BREXIT el 31 de octubre de 2019.

Por su parte, el  Tribunal de Justicia de la Unión Europea determinó que Reino Unido puede cancelar definitivamente su salida en cualquier momento del proceso, por lo que, al menos en teoría, podría no producirse nunca.

La decisión de salir de la Unión Europea causó un verdadero terremoto político en Reino Unido, forzando la renuncia de David Cameron y el país ha pasado los últimos dos años y medio tratando de ponerse de acuerdo sobre el tipo de relación que quiere mantener con la Unión Europea, al tiempo que el gobierno de la primera ministra, Theresa May, negociaba los términos de la separación.

Un primer “acuerdo de divorcio” entre Londres y Bruselas fue anunciado el 25 de noviembre de 2018 y la intención original de May era someterlo a votación en el Parlamento británico el 11 de diciembre.

Pero la primera ministra británica se echó para atrás en el último minuto, cuando se hizo evidente que no contaba con la mayoría necesaria para la aprobación del acuerdo, prometiendo regresar con uno mejor. Su decisión, sin embargo, enojó a suficientes miembros de su partido para forzar un voto de no confianza que se saldó con la victoria de May, pero no despejó las dudas sobre el futuro de su acuerdo. La primera ministra de Reino Unido sobrevive al voto de confianza de su partido por el Brexit

Finalmente el acuerdo fue rechazado por una abrumadora mayoría en el Parlamento en una votación celebrada este 15 de enero.

El 12 de marzo volvió a rechazar el Parlamento una nueva propuesta presentada por May tras semanas de idas y venidas a la Europa continental.

Y, el 29 de marzo, el acuerdo de May fue rechazado por tercera vez.

La ausencia de barreras físicas entre Irlanda e Irlanda del Norte -una de las cuatro naciones que conforma Reino Unido- es una de las bases del acuerdo de paz que puso fin a años de violencia independentista.

Pero si Reino Unido deja de pertenecer a la unión aduanera de la Unión Europea, como quiere May, esas barreras podrían tener que volver a levantarse, aunque tanto Londres como Bruselas se han comprometido a que eso no ocurra.

Con ese compromiso en mente, el acuerdo de salida incluye una “salvaguarda” que establece que, mientras no se encuentren soluciones alternativas, Reino Unido se mantendría en una unión aduanera con la Unión Europea, con Irlanda del Norte obligada a alinearse con ciertas reglas del mercado común europeo.

Pero esta disposición es inaceptable para los diputados del Partido Unionista Democrático, clave para el gobierno de May, así como para muchos parlamentarios conservadores.

 

 

FUENTE/ RT Español/ El País/ BBC Mundo.

Sobre Redacción ECL

Portal de noticias e información del Perú y del Mundo, entrevistas y transmisiones en vivo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: