Alemania: Angela Merkel logra pactar endurecimiento de medidas y prohibición de reuniones frente al COVID-19

Alemania se enfrenta a semanas de más restricciones sociales, económicas y de movimiento. Así lo han acordado este martes, tal y como se esperaba, el Gobierno federal y los ejecutivos de los 16 estados federados. Las restricciones que entraron en vigor el pasado noviembre –cierre de comercios y locales considerados no esenciales, de colegios y funcionamiento restringido de guarderías, entre otras– se prolongan hasta el próximo 31 de enero. La decisión, previsible ante el avance sostenido de nuevos contagios y fallecimientos, fue consensuada por la canciller Angela Merkel y los ministros presidentes de los ‘Länder’ en una reunión que arrancó como una carrera de obstáculos.

Uno de los más importantes fue el establecimiento de confinamientos perimetrales en las regiones con alta incidencia de Covid-19, una propuesta de la canciller que contó con la resistencia de algunos estados federados. Los datos epidemiológicos de los últimos días, que se mantienen en valores históricos, la detección en Reino Unido y Sudáfrica de una mutación del virus altamente contagiosa y una campaña de vacunación a trompicones terminaron por inclinar la balanza a favor de la canciller.

Más allá de la esperada prolongación de las restricciones ya existentes hay una nueva limitación que llama la atención, y que ya ha generado debate, polémica y críticas de parte de la oposición parlamentaria: los ciudadanos residentes en regiones con una incidencia superior a 200 nuevas infecciones por cada 100.000 habitantes no podrán abandonar su lugar habitual de residencia en un radio de 15 kilómetros.

Esa prohibición sólo podrá romperse por motivo urgentes. Según datos del Instituto Robert Koch, actualmente 67 distritos del país en encuentran en esa situación epidemiológica, y la mayoría de ellos están en los estados de Sajonia y Turingia. Los críticos aducen que esa medida no tiene sentido alguno pues significa la prohibición de viajar en coche mientras sí se permite que en las ciudades se sigan produciendo aglomeraciones en el transporte público.

Los encuentros privados serán aún más restringidos: a partir de la próxima semana, según el documento filtrado, las reuniones privadas sólo podrán celebrarse con una persona externa al núcleo familiar o círculo de amistades. Las restricciones de las reuniones privadas acordadas el pasado noviembre fueron aliviadas durante las fiestas navideñas.

Entrada en territorio alemán

Viajar a Alemania también será más complicado: según el documento, a partir del 11 de enero será obligado entrar en el país con un test negativo de coronavirus –con una antigüedad máxima de 48 horas– o someterse al test a la entrada en el territorio alemán. Aquellos viajeros que procedan de territorios considerados de riesgo por las autoridades alemanes –prácticamente todos los Estados de la Unión Europea y buena parte del resto del mundo– tendrán que guardar igualmente una cuarentena de 10 días que sólo podrá ser reducida con otro test negativo realizable a partir del quinto día tras el ingreso en Alemania.

CRÍTICAS A LA CAMPAÑA DE VACUNACIÓN

En el arco parlamentario, las únicas voces disonantes en el consenso que Merkel siempre quiso forzar en torno a esta crisis son la populista Alternativa para Alemania (AfD) y los liberales del FDP. De las filas de esos partidos proceden también las críticas a la forma en la que se está llevando a cabo la vacunación en Alemania, un frente al que se ha unido, aunque con argumentos distintos, el Partido Socialdemócrata (SPD).

El grupo parlamentario socialdemócrata ha pedido in la comparecencia del ministro de Sanidad, Jens Spahn en el Bundestag para que explique las razones por las que la campaña de vacunación está sufriendo retrasos y se han comprado menos dosis de las necesarias.

“El ministro Spahn debería convocar una cumbre con todos los productores de vacunas, asegurar aumento de la capacidad y una operación de logística acorde con las circunstancias”, afirmó el vicepresidente de la fracción del SPD, Carsten Schneider. La presidenta saliente de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, ha respondido a los socios de gobierno acusándole de falta de lealtad y de usar la vacuna con fines electorales.

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