VACUNAGATE y EL HONOR DEL VOLUNTARIO

Con más de 1.3 millones de contagiados y casi 45 mil fallecidos, Perú sigue siendo uno de los países de América Latina más afectados por la pandemia. Dentro de esta triste y dolorosa situación, sale a la luz que el expresidente Vizcarra, su esposa, el hermano, ministros y funcionarios del estado, personas de sus entornos y otras, que suman más de 400 recibieron la vacuna contra el COVID de la empresa china Sinopharm antes de quienes realmente la necesitan y colocando al país en una situación de vergüenza mundial.

La gran mayoría de este grupo fue inoculada meses antes que la vacuna tenga autorización para el uso de emergencia. Dentro del cinismo y la mentira, fue Vizcarra quien argumentó haberse ofrecido “valientemente” mientras era presidente como voluntario de los ensayos clínicos, tratando de salvar no solo su responsabilidad ética ante el país, sino las consecuencias legales; ahora se sabe de manera oficial, que nunca estuvo en el grupo de los voluntarios y que todo es parte de un posible acto de corrupción que ya está siendo investigado por las autoridades correspondientes.

 Un grupo de verdaderos voluntarios de los ensayos clínicos, han salido públicamente a manifestar su indignación ante esta situación comandada por Vizcarra y que incluye al mismísimo medico jefe encargado de los ensayos clínicos, para salvar el honor de quienes de manera desinteresada y bajo todo posible riesgo pusieron el hombro para recibir la vacuna o placebo que llevase a conclusiones medicas y permita el uso de la vacuna con el resto de la población.

Ser voluntario para la vacuna del Covid y otros medicamentos, dispositivos o procedimientos de vanguardia para evitar la propagación de enfermedades, significa estar a disposición de la ciencia para que los expertos estudien el funcionamiento de estos dentro de nuestros organismos y puedan encontrar soluciones médicas para evitar su propagación y mayores sufrimientos ante tantas enfermedades que la humanidad está padeciendo.

Los voluntarios en este caso a la vacuna del Covid somos de los primeros que pueden experimentar efectos secundarios desagradables o una reacción adversa ante lo desconocido, sin importar qué tan estrechamente estamos siendo monitoreados, cualquier medicamento o la terapia que se esté probando podría causar un efecto secundario que puede ser desde menor hasta más severo. Recordemos lo sucedido con un voluntario de la vacuna de AstraZeneca que tuvo una enfermedad inexplicable llamada mielitis transversa que ocasionara la suspensión por un tiempo del desarrollo de la vacuna.

Como voluntario se deben se seguir protocolos estrictos y un compromiso de dos años al servicio de la ciencia; además, que los investigadores sigan protocolos estrictos diseñados para proteger la salud y la seguridad de los participantes del estudio. Es un trabajo de equipo a largo plazo entre investigadores y voluntarios, con documento de consentimiento de por medio y que, aunque no es un contrato ya que el voluntario tiene la opción de abandonar el ensayo en cualquier momento y por cualquier motivo sin juicio ni penalización, es un comportamiento altruista y de solidaridad, sabiendo el riesgo que tal vez no se pueda anticipar.

Algunas de las grandes compañías farmacéuticas mundiales como Moderna Inc. y Pfizer han puesto a disposición sus protocolos por los que se rige el desarrollo de la fase con los voluntarios de los ensayos clínicos de sus vacunas frente a la COVID-19. Lamentablemente Sinopharm no lo ha hecho público.

Ambas compañías revelan detalles de cómo se ha seleccionado y monitoriza el seguimiento de los voluntarios a nivel mundial. 30,000 con Moderna y 44.000 de Pfizer; y, básicamente la razón por los que hacen públicos los protocolos antes de finalizar el ensayo va en la dirección de rebatir las sospechas de la población acerca de la seguridad de las vacunas.

Los protocolos de Moderna, de 135 páginas, incluyen un probable cronograma en el que se contempla que para este año se conocerá si la vacuna funciona; y, el de plan de Pfizer, de 137 páginas, no concreta cuando podrían estar disponibles los resultados provisionales. Solo el hecho de hacerlas públicas y transparentarlas -aunque ambas son criticadas por expertos por sus metodologías de estudio- indica la seriedad con que una investigación de esta naturaleza se está llevando a cabo.

Lo certero es que el laboratorio chino de Sinopharm anunció a fines de diciembre pasado que su vacuna contra el Covid-19 es eficaz en un 79%, una cifra inferior a las reivindicadas por sus competidores Pfizer-BioNTech (95%), Moderna (94,1%) y la rusa Sputnik V (91,6%). Números de más o menos, todas son eficaces.

El expresidente Vizcarra quiso justificarse afirmando que recibió “valientemente” la vacuna a escondidas porque formaba parte del grupo de voluntarios mancillando el altruismo de quienes sí lo son. A los reales voluntarios todo el honor y gratitud, a los aprovechados nuestra condena, repudio y todo el peso de la ley. Ojalá.

Hasta la próxima semana.

Sobre Luis Felipe Polo

Doctor en Teología, MBA, docente y experto en resolución de conflictos y derechos humanos.

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