Columnista Yvonne Navas Rugel

Una mirada reflexiva al rol de la familia y la escuela en los entornos educativos compartidos en el siglo XXI

En la actualidad, cuando hablamos de familia se entiende como la célula base de la sociedad que envuelve el tema de diversidad por los diferentes tipos de familia que han variado progresivamente en el tiempo al igual que lo ha hecho la sociedad y la cultura; concepto que se direcciona más hacia la inclusividad y a la vertiente socializadora como un proyecto vital en el que se adquieren valores, conductas y normas que proporcionan seguridad para vivir en sociedad, siendo esta de suma importancia para el niño, por ser el primer entorno en el que aprende a relacionarse para que pueda tener un buen ajuste psicosocial y emocional, que ciertamente dejará una huella significativa en su esencia como ser individual y social.

Por otro lado, a lo largo de la vida el desarrollo personal está envuelto en contextos educativos que se refieren al curso del desarrollo personal y social en una escuela o comunidad educativa. Si se analiza la familia-escuela se comprende que son dos entornos fundamentales para el desarrollo humano, que establecen relaciones fluidas aumentando su potencial con éxito siempre y cuando los roles y las responsabilidades estén bien establecidas; reconocer a los padres de familia como los primeros educadores y a los docentes como los profesionales que van a complementar esta educación, logrando sincronizar acuerdos y objetivos. Así de esta manera ayudar a los estudiantes a que construyan, de manera efectiva, una personalidad equilibrada y se establezca entre la familia y la escuela tareas educativas compartidas (Razeto, 2016).
Minedu plantea como propósito general propiciar espacios de comunicación y reflexión entre la escuela y las familias, con la finalidad de establecer lazos de confianza y compromiso conjunto, que aseguren mejores condiciones en casa y en la escuela para el desarrollo de los aprendizajes de los estudiantes y su bienestar general.

Es importante que los padres tengan claro que la formación de valores y actitudes positivas están en la familia para que puedan formar hijos íntegros y felices. Existen casos en el que se ha visto que una de las dificultades mayores que enfrentan los docentes es cuando se trata de fomentar los valores, debido a que los estudiantes vienen de familias que no los practican en su vida diaria.

La actual generación de padres se ha visto en la necesidad de tener que adaptarse a importantes cambios que se vienen produciendo prácticamente en todos los ámbitos de la vida, que probablemente continuarán. No obstante, existen valores humanos que persisten y continúan formando parte de los modelos a transmitir a los hijos y en los que tendrán que tener cabida los retos de esta sociedad del siglo XXI.
Es esencial que las familias comprendan su papel protagónico y estén informadas de las actividades realizadas en las jornadas diarias dentro del aula de clases, que implica compromiso y estar atentos al aprendizaje de sus hijos a través de una alianza estrecha con la escuela para poder apoyar su trabajo desde el hogar.

Por esta razón, es fundamental elaborar estrategias para fomentar la educación compartida entre la familia y la escuela, conseguir una colaboración y participación entre ambos, como agentes educativos, estableciendo un diálogo abierto y potenciar la formación adecuada sobre cómo trabajar con respeto y armonía.

Es necesaria la implementación de cursos y talleres de formación permanente para padres y docentes con una participación conjunta y colaborativa; debido a que la educación se puede lograr cuando la familia y escuela trabajan unidas. Sin embargo, con demasiada frecuencia se comete el error de pensar que esta tarea es sólo de los docentes y que sólo ellos deben seguir estos talleres educativos de formación.

Es cierto que hay bastante camino por delante, pero vale la pena recorrerlo en beneficio de los niños y jóvenes estudiantes, sin olvidar que la crisis sanitaria ha obligado a reevaluar algunos aspectos de trabajo entre la familia y la escuela. Así como también priorizar la necesidad de replantear la enseñanza de las futuras generaciones, evidenciado la importancia de flexibilizar el cómo impartir la enseñanza, creando alternativas a las estructuras y formatos educativos que se han venido trabajando hasta antes de la pandemia.

BIBLIOGRAFIA
Minedu (s/f) Orientaciones con Madres y padres de familia. Portal del Ministerio de Educación – Minedu (Consultado el 20 de diciembre del 2020)
Razeto A. (2016) El involucramiento de las familias en la educación de los niños. Cuatro reflexiones para fortalecer la relación entre familias y escuelas Páginas de Educación. 9 (2), Universidad católica de Chile.

Sobre Elsa Yvonne Navas Rugel

Master en docencia y gestión universitaria. Licenciada en educación con especialidad en la enseñanza del idioma inglés, con una trayectoria de más de 27 años en el sector educativo en la docencia. Correo: elnavasrugel@hotmail.com

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