Llamado al mundo

Con más de 4 millones de contagiados y casi 300 mil fallecidos en todo el mundo, 200 personas entre premios Nobel de física y química y el premio Nobel de la paz Muhammad Yunus y bajo la iniciativa de la actriz Juliette Binoche y el astrofísico Aurélien Barrau, hicieron público un documento titulado “Contra una vuelta a la normalidad”.

Este texto deja la preocupación por la magnitud de la pandemia de la Covid-19 pero mira más allá y denuncia la explotación de la tierra y pone el foco en las consecuencias del “colapso global” que estamos viviendo.

El documento invita a “plantar cara a cuestiones esenciales. El balance es simple: los ‘ajustes’ no son suficientes, el problema es estructural. La catástrofe ecológica en curso revela una meta crisis: la extinción de la vida sobre la Tierra está fuera de duda y todos los indicadores apuntan a una amenaza existencial directa.

A diferencia de una pandemia, por muy grave que sea, se trata de un colapso global cuyas consecuencias no tienen parangón. Hacemos por eso un llamamiento solemne a dirigentes y ciudadanos a sustraerse de la lógica predominante para trabajar en una reforma profunda de los objetivos, los valores y las economías”.

El manifiesto pide que no se vuelva a la normalidad si por esto se entiende toda esta destrucción de tan alto costo humano y ambiental y pide que se pase a la acción por “supervivencia, dignidad y coherencia”. “El consumismo nos ha llevado a negar la vida misma: la de las plantas, la de los animales y la de una gran cantidad de seres humanos.

La contaminación, el calentamiento y la destrucción de espacios naturales han puesto al mundo al borde del precipicio. Por esto, ante el crecimiento continuo de las desigualdades, nos parece impensable ‘volver a la normalidad’.

La transformación radical que se impone a todos los niveles exige audacia y coraje y no tendrá lugar sin un compromiso masivo y determinado. ¿Para cuándo vamos a dejar la acción? Es una cuestión de supervivencia tanto como de dignidad o coherencia”.

Este documento –al margen de los firmantes- identifica las grandes preocupaciones del común de los ciudadanos. La desigualdad social cada vez mayor y hecha más evidente en esta pandemia, requiere al mundo una transformación radical a todos los niveles, con audacia y valentía y con un real compromiso masivo y determinado.

El 1% de los ricos del mundo acumula el 82% de la riqueza global, y si el año pasado la brecha entre los superricos y los pobres se agrandó aún más, ya con la pandemia se vuelve una tragedia sin precedentes.

El impacto económico de la pandemia de coronavirus podría arrojar a 500 millones de personas en el mundo a la pobreza a menos que los países ricos tomen medidas urgentes para ayudar a las naciones en desarrollo y significaría un retroceso de 10 años en la lucha contra la pobreza, incluso de 30 años en regiones de África y el Medio Oriente.

Muchos países han decidido entregar a sus ciudadanos dinero en efectivo para poder sobrevivir en algo a las medidas de cuarentena impuestas por la pandemia, algunos con más éxito que otros especialmente porque tienen a sus ciudadanos en bancos de datos y sistemas informáticos que permiten a una pronta identificación y distribución.

 Toda medida económica en favor de los ciudadanos es solo un paliativo de poca duración y las consecuencias para el común de los ciudadanos están a la vista: desesperación, violencia, hambre, enfermedad, faltas a la autoridad, etc., lo que puede convertirse antes de lo imaginado en una conflictividad social de trágicas consecuencias.

Mientras la pandemia siga atacando y la humanidad no tenga los medios para defendernos, los países y sus economías seguirán cayendo. Es importante que los países y la comunidad internacional acuerden medidas de rescate de sus economías a través de condonaciones de sus deudas que permita que ese dinero pueda ser re direccionado a sus   poblaciones para evitar conflictos sociales con graves consecuencias. .

Hasta la próxima semana.

 

 

 

Sobre Luis Felipe Polo

Doctor en Teología, MBA, docente y experto en resolución de conflictos y derechos humanos.

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