Iniciar la nueva normalidad

Con más de 3 millones de personas infectadas y más de 200 mil fallecidos identificadas en todo el mundo por causa del COVID-19, pocos países han decidido flexibilizar la cuarentena y tratan de iniciar una “nueva normalidad” garantizando el cumplimiento de las condiciones que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha implementado.

Las 6 condiciones de la OMS son:

1. Que la transmisión del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, esté controlada.

2. Que el sistema de salud se encuentre en buen estado y sea accesibles para toda la población.

3. Que se hayan reducido al mínimo los brotes de COVID-19 en centros de cuidado, como las residencias para adultos mayores y otro tipo de albergues para personas vulnerables a la enfermedad.

4. Que las autoridades hayan implementado medidas de prevención en espacios concurridos como escuelas, centros comerciales, etc.

5. Que se haya implementado un plan para evitar la llegada de casos importados, es decir, de personas contagiadas fuera del país.

6. Que la población haya tomado consciencia de la gravedad de la crisis sanitaria y que muestre compromiso en cumplir las medidas de prevención.

Actualmente millones de personas nos encontramos en confinamiento para evitar el avance de la pandemia; sin embargo, la mayoría de los Estados no han sido capaces de garantizar la alimentación básica a sus poblaciones más pobres y mucho menos contar con las condiciones de sus sistemas de salud para el tratamiento de los pacientes.

En decenas de países, vemos cadáveres en morgues normales e improvisadas, en cuartos de hospitales, en los pisos de centros de salud, en las calles y en casas. Colapso total de los sistemas de salud.

Ante este problema, por un lado algunos sectores de la población reclaman “regresar a la normalidad” para poder generar ingresos que les permita sobrevivir y, por otro lado, los sectores empresariales reclaman regresar a sus actividades productivas para evitar más pérdidas económicas. El problema principal es ahora el sobrevivir sin contagiarse de coronavirus.

La mayoría de Presidentes o Jefes de Estado salen casi a diario para “informar” a sus pueblos sobre el avance de la pandemia dando números de infectados, curados, fallecidos, pruebas de diagnóstico ejecutadas, camas disponibles, etc. con cifras reales e irreales; sin embargo, la población lo que más quiere oír es que va a pasar con su alimentación, trabajos, pago de su renta, de la luz, del agua (si es que tienen el servicio), seguridad, educación de los hijos, etc. Medidas urgentes, inmediatas y necesarias, además de fácil entendimiento para lograr que la población se sienta segura y pueda cumplir con las medidas de prevención para evitar adicionales millones de contagios.

Mientras no exista una vacuna contra el coronavirus, la humanidad tiene que adaptarse a una nueva forma de vida, con o sin cuarentena las medidas de prevención deben ser parte de nuestros nuevos hábitos personales; sin embargo, lo más importante para regresar a esta nueva etapa de la humanidad es que los estados cumplan con las condiciones de la OMS, hacer lo contrario es simplemente alargar las ineficiencias, exponer a las poblaciones y tener como resultado más muertos sin tener la certeza de saber si es el final de la pandemia o es el final de la humanidad.

Hasta la próxima semana.

 

 

 

Sobre Luis Felipe Polo

Doctor en Teología, MBA, docente y experto en resolución de conflictos y derechos humanos.

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