Ni con el pétalo de una rosa

Amado Nervo (1870 – 1919) poeta y prosista mexicano escribió alguna vez: “El proverbio persa dijo: no hieras a una mujer ni con el pétalo de una rosa; más yo te digo: no la hieras ni con el pensamiento”.

Más de 736 millones de mujeres en 158 países de todo el mundo han sufrido algún tipo de agresión sexual o física a lo largo de su vida, según un informe de la Organización Mundial de la Salud junto con ONU Mujeres, que representa el mayor análisis realizado hasta el momento; sin embargo, reconocen que las cifras son mas altas ya que no abordaron el impacto de la pandemia, que ha agravado las desigualdades y la violencia de género, donde especialmente en América Latina han aumentado de manera dramática donde de acuerdo con cifras de la Red Latinoamericana contra la Violencia de Género han sido mas de 2,300 mujeres victimas de feminicidio durante el 2020.

Aproximadamente una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física y sexual al menos una vez en la vida por parte de su pareja, además hay unas violencias que inician desde la adolescencia: una de cada cuatro mujeres de entre 15 a 19 años habrá experimentado violencia por parte de su pareja íntima.

En el último año, estas violencias han tenido un nuevo agravante: la pandemia de Covid-19, que ha afectado mayormente a las mujeres en todos los ámbitos: “La violencia contra las mujeres es endémica en todos los países y culturas, causa daños a millones de mujeres y sus familias y se ha visto agravada por la pandemia de Covid-19”, dijo el director general de la OMS, añadiendo que se trata de una situación crítica que no se detiene con una vacuna.

La violencia contra las mujeres constituye posiblemente la violación de derechos humanos más extendida en todo el mundo y en muchos casos apenas es perseguida por los estados, las mujeres están cansadas de tener miedo y es que no todos somos capaces de entender las desigualdades que viven, lo que es ser mujer y cómo vivir de esta forma en una sociedad patriarcal y machista.

Es importante cambiar las normas sociales en torno a la masculinidad, cambiar las políticas y las leyes que perpetúan estas violencias; y, sobre todo, acompañar a las mujeres víctimas en su dolor y sufrimiento para que no tengan miedo ni vergüenza, que sepan que no están solas y que a ellas ni con el pétalo de una rosa.

No debemos de permitir ni como individuos ni como sociedad un sufrimiento más a las mujeres, debemos actuar para protegerlas, porque tienen derecho a vivir con dignidad y sin miedo ejerciendo sus derechos humanos, protegiéndose y defendiéndose de sus agresores; y, para eso necesitamos políticas públicas que las protejan y leyes que sancionen a sus agresores para lograr sociedad justas y humanas.

Hasta la próxima semana.

Sobre Luis Felipe Polo

Doctor en Teología, MBA, docente y experto en resolución de conflictos y derechos humanos.

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