En una entrega anterior días antes de la primera vuelta electoral y sobre este tema habíamos postulado algunas inquietudes sobre el comportamiento electoral de los peruanos: que votamos a ganador, que nos decidimos a última hora, que votamos en contra, que no votamos a favor, que me van a dar trabajo por apoyar la campaña, entre otros, pero lo que se sostiene es que no votamos por programas de gobierno.
Una vez realizado el sufragio, muchos miles o acaso decenas de miles evalúan recién el sentido de su voto, es muy probable que la actitud no haya sido pensando en propuestas programáticas respecto de sectores sensibles como salud, economía, fomento del empleo, inversiones, crecimiento económico, inclusión y/o integración social o lucha contra la corrupción, entonces cabe ya no preguntarse si no preocuparse.
¿Los peruanos en las elecciones votan o “botan”? resulta ser una interrogante que es muy difícil de responder dado que con seguridad en muchas oportunidades antes de responder nos preguntamos si acaso estamos inmersos dentro de ese probable banco de cuestionamientos y de preguntas sin respuestas.
En el caso nacional el ánimo al parecer es harto cambiante, dado que según un estudio de campo de Datum un 20% de la población no está convencida o de acuerdo con un cambio constitucional[1] que es la propuesta estandarte del Presidente electo José Pedro Castillo Flores y el consolidado señala que respecto de la pregunta “Considera que se debe hacer: 1.- Un cambio completo en la Constitución; 2.- hacerse algunos Cambios; o 3.- No hacer ningún cambio”; respondieron: 1.- Hacer un cambio completo 20%; 2.- Algunos cambios 63%; 3.- Ningún cambio 14%; y 4.- No sabe 5%…
Entonces de primera impresión, la principal propuesta no habría sido analizada con detenimiento o en todo caso conforme al decurso constitucional, cabría preguntar que artículos, capítulos, títulos de la Constitución de 1993 deberán ser modificados, abrogados o subrogados y cuál es el sustento legal, constitucional, estudio costo beneficio, impacto de la norma, fórmula legislativa donde se señale: “Dice…” “debe decir…” al parecer nada de ello estaría presente en la retina emocional de los votantes.
Cabe también preguntar que significan las frases “esta Constitución no me representa” o acaso “sin esta Constitución no hubiésemos tenido 20 años de crecimiento económico” y llegar a establecer una verdad por lo menos cercana a la realidad desde 1993 e inclusive antes recurriendo a indicadores económicos en otros países y a determinar si el régimen económico constitucional actual debe dar paso a la economía popular establecida en el plan de gobierno presentado ante el Jurado Nacional de Elecciones y su viabilidad en sectores de inversión, salud, educación, promoción del empleo, exportaciones, crecimiento económico y sobre todo desarrollo económico.
En este ensayo tratamos de formular reflexiones pensantes, lejos del fragor de la arenga política o de los memes obrantes en redes sociales y Facebook dado que en estos últimos casos se trata de cadenas y reenvíos generalmente sin verificación de fuentes, lo que no es obligatorio dado que cada quien es libre de digitar y postear lo que desee y a la vez cada quien es libre de atender u omitir lo que ingrese a sus dispositivos.
Analizando los datos de Gestión y ad portas de asumir Pedro Castillo la Presidencia de la República cabe resaltar que toda gestión al perseguir reformas legislativas de fondo conforme desea realizar el futuro gobierno, debe contar con el apoyo decidido y consciente de su población en que el último ejercicio similar fue el del referéndum realizado para legitimar al Congreso Constituyente Democrático y así aprobar la entrada en vigencia de la actual Constitución de 1993 que sustituyó a la Constitución de 1979 sobre todo en lo referido al Régimen Económico y particularmente respecto del rol del Estado que era promotor e interventor en la economía.
La muestra de Datum Internacional pasó desapercibida realizada la votación dado que se trata de “el día siguiente” entonces veamos el sentido del voto o mejor expresado aun, lo que se desea ocurra o no ocurra tas emitir el voto:
Un 20%, es decir 20 de cada 100 peruanos desea un “cambio completo” y bajo ese criterio, 80 de cada 100 no desean en la fecha de dicha muestra lo señalado; un 63% desea “algunos cambios”, es decir 63 de cada 100 peruanos estaría de acuerdo con modificar la Constitución; empero un 14% o sea 14 de cada 100 peruano no está de acuerdo en realizar cambios en la Carta Constitucional y un 5% opta por la opción “no sabe” es decir no se ubica en cambiar, no cambiar la Constitución de 1993.
Tras los resultados electorales casi la mitad de los peruanos piensa diferente a la otra mitad y conforme es de esperarse ahora la incógnita va en el sentido de cómo obtener consensos o para ser más avezado aun, como hacer que un sector consiga convencer o negociar como sostienen los políticos al otro y saber la posición de los sectores productivos, de los estudiantes, de la Fuerza Armada, Policía Nacional al respecto.
Más allá de las arengas, de los memes y de seguros y sólidos argumentos en uno u otro sentido cabe ahora preguntarse nuevamente tras saber los resultados oficiales de la segunda vuelta electoral peruana:
¿Los peruanos en las elecciones votan o “Botan”?
¿Tienes la respuesta?
[1] Véase https://gestion.pe/peru/politica/datum-solo-el-20-de-la-poblacion-esta-de-acuerdo-con-el-cambio-total-de-la-constitucion-noticia/ del 21 de junio del 2021 apenas 6 días después de haber votado por la opción que obtuvo la primera mayoría y hoy proclamada fórmula presidencial ganadora según el Jurado Nacional de Elecciones del Perú
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