Dom. Oct 25th, 2020

Vacunas a la vista, por Luis Felipe Polo

11 de octubre de 2020

Vacunas a la vista

Luis Felipe Polo

Magister en Administración de Empresas. Doctorando en Teología . Experto en Derechos Humanos y  Resolución de Conflictos

Email: luisfelipepolo@gmail.com

www.luisfelipepolo.com

 

La humanidad sigue siendo azotada por el COVID-19, las cifras de contagios y fallecidos aumentan cada segundo y aun está lejos el descubrimiento de una vacuna a pesar de los grandes esfuerzos de los laboratorios.

Las cifras “oficiales” indican que son más de 37 millones las personas contagiadas y más de un millón 100 mil personas fallecidas. Muchos países prácticamente han regresado a la mayoría de sus actividades económicas ante la inclemencia de los efectos sociales y económicos, aunque estas decisiones les está costando muchos contagios y muertes.

La humanidad espera impaciente el descubrimiento de una vacuna, son más de 150 vacunas candidatas en desarrollo en el mundo y aunque las investigaciones se están llevando a cabo en tiempo récord, la expectativa es que por lo menos una de ellas pueda frenar el numero de contagios, aunque sea de manera parcial ya que nadie puede garantizar que se encuentre a corto plazo una vacuna lo suficientemente buena como para parar la pandemia, este virus ha venido para quedarse y no sabemos sus posibles mutaciones en el futuro.

Debemos ser conscientes y realistas de lo que está sucediendo, sin optimismos ni pesimismos exagerados. Los estados han sido desbordados en sus sistemas de salud y el cierre de sus economías ha llevado a la perdida de trabajo de millones de personas y a la quiebra de negocios, adicionalmente de todo el impacto en educación, alimentación, seguridad, etc.

La única manera de evitar de 2 a 3 millones de muertes al año es a través de vacunas ya que es la mejor forma de prevenir y reducir las enfermedades infecciosas; y, gracias a las vacunas se ha conseguido en el mundo erradicar por ejemplo la viruela y poner al borde de la extinción una dolencia tan temida y contagiosa como la poliomielitis. Otras enfermedades antes temidas como la difteria, el tétanos, el sarampión, la meningitis y el cáncer de cuello uterino se pueden prevenir gracias a las vacunas, ya hay vacunas eficaces contra el ébola y la primera vacuna contra la malaria del mundo se está probando en tres países africanos.

La necesidad de contar con una vacuna es grande y aunque el proceso normal para hacer una vacuna es de entre 10 y 15 años, para el COVID-19 se está tratando de hacer en 1 año; es decir, cuando aparezca la vacuna va a tomar mucho tiempo para comprobar su eficacia, mientras tanto es imposible que la humanidad regrese a la vida anterior, esa nunca más existirá.

Recordemos, que una vez la vacuna esta lista debe hacerse una producción y distribución a gran escala para que llegue a la mayor parte posible de la población mundial y ojalá sea a todos. Se tienen que producir miles de millones de dosis solo para el COVID-19 sin perder de vista que debe continuar la producción y distribución de otras vacunas importantes.

Todo parece indicar que, en el caso de tener algún candidato exitoso, las primeras vacunas protegerían parcialmente frente a la infección, la inmunidad sería de corta duración y no funcionarían para todo el mundo. Obviamente, siempre es mejor tener una vacuna que funciona parcialmente que no tener ninguna.

De las más de 150 vacunas candidatas que se están desarrollando en el mundo, son solo 10 las que se encuentran ya en fase 3 que es la última antes de su comercialización y cuyo objetivo es probar e investigar su eficacia y para eso están siendo probadas en grandes grupos para evaluar su funcionamiento real.

Como es habitual, toda vacuna puede tener algunos efectos adversos. Quienes somos voluntarios para la vacuna hemos experimentado -unos más que otros- algunas reacciones. En mi caso, nada grave ni fuera de control, lo importante es saber que se está ayudando a la humanidad de alguna forma, los posibles riesgos pasan a un segundo plano.

El esfuerzo mundial por encontrar una vacuna no tiene precedentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha creado la iniciativa COVAX que es una Alianza para la Vacunas, la Coalición para la Preparación ante Epidemias para tener una distribución equitativa de una vacuna contra el COVID-19, tiene a la fecha a 171 países y a varios fabricantes de vacunas, aquellas que tienen la mayor cartera posible de inmunizaciones contra el coronavirus y con ensayos avanzados en humanos. Aunque China, Estados Unidos y Rusia, declinaron participar en el programa, China ha dado el paso de incorporarse a este esfuerzo.

La OMS ha dicho que inicialmente, el suministro de vacunas será limitado, pero al compartirlo de manera equitativa, los países y economías que forman parte de COVAX pueden distribuir vacunas simultáneamente a las poblaciones prioritarias, incluidos los trabajadores de la salud, las personas mayores y las personas con afecciones subyacentes. El objetivo de COVAX es garantizar que 2,000 millones de dosis se fabriquen y distribuyan de manera equitativa para fines de 2021.

Depende de todos el mitigar los efectos de la pandemia antes de encontrar la vacuna, todos debemos de seguir respetando las medidas de protección sanitaria básicas que realmente funcionan para evitar contagios, el uso correcto de la mascarilla, lavados de manos frecuentemente con agua y jabón; y, mantener el distanciamiento social. Lo demás, es puro cuento.

Hasta la próxima semana.

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