Dom. Sep 27th, 2020

Opinión: Vacunas y aprovechamiento político por Luis Felipe Polo

07 de septiembre de 2020 

Vacunas y aprovechamiento político

 

Por: Luis Felipe Polo G.

Magister en Administración de Empresas Doctorando en Teología Experto en Derechos Humanos y  Resolución de Conflictos

Email: luisfelipepolo@gmail.com   

www.luisfelipepolo.com

 

Todo parece indicar que en algunos meses las vacunas contra el virus del COVID-19 estarán listas para ser distribuidas y aplicarlas a los millones de habitantes en todo el planeta. Varios de los fabricantes están haciendo las pruebas con personas en varios países del mundo y todos esperamos que pronto estén listas.

Tener las vacunas además de ser esperanzador para la humanidad, constituye también un aprovechamiento político de aquellos países donde se está produciendo ya que le da un tufillo de poder por encima de los otros que a todas costas debemos de recibirlos.

La distribución de las vacunas ameritará un esfuerzo jamás visto para que llegue a toda la población y se ha hecho el anuncio que UNICEF coordinará la adquisición y el suministro de las vacunas en la operación más rápida y de mayor envergadura jamás realizada y es parte del plan mundial de vacunación del Mecanismo de Acceso Mundial a las Vacunas contra la COVID-19 (Mecanismo COVAX) dirigido por Gavi, la Alianza para las Vacunas; y, que por cierto Estados Unidos que tiene la mayor cantidad de contagiados y fallecidos en el mundo no es parte al haberse retirado como miembro de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El plan dice que UNICEF en colaboración con el Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dirigirá los esfuerzos encaminados a obtener y distribuir dosis de vacunas en representación del Mecanismo COVAX para 92 países de ingresos bajos y medianos bajos; además, UNICEF coordinará a obtener vacunas a 80 países de ingresos más altos que ya han manifestado su intención de participar en el Mecanismo COVAX financiando las vacunas con sus propios presupuestos públicos.

UNICEF tendrá la colaboración de la OMS, Gavi, la CEPI, la OPS, el Banco Mundial, la Fundación Bill y Melinda Gates y otros asociados y su intención es garantizar que ningún país se quede sin acceso a la futura vacuna contra la COVID-19.

Para UNICEF liderar este esfuerzo no es nuevo, ya que por su naturaleza es el mayor comprador de vacunas del mundo: cada año, adquiere más de 2.000 millones de dosis de vacunas para las inmunizaciones sistemáticas y la respuesta a los brotes en nombre de casi 100 países, es el principal asociado en materia de adquisiciones de Gavi, la Alianza para las Vacunas, que en los últimos 20 años ha proporcionado vacunas que han salvado las vidas a más de 760 millones de niños y ha evitado más de 13 millones de muertes.

La credibilidad y experiencia de UNICEF ha hecho que a su solicitud y en nombre del

Mecanismo COVAX, 28 fabricantes con centros de producción distribuidos en 10 países compartieron sus planes anuales de producción de vacunas contra la COVID-19 hasta finales de 2023, que va a constituir por el poco tiempo en que se están desarrollando y produciendo uno de los avances científicos y de fabricación más rápidos de la historia.

Teniendo casi resuelta la distribución (por lo menos en papel), los fabricantes han expresado su disposición para producir conjuntamente cantidades de vacunas sin precedentes en el plazo de uno a dos años siempre y cuando haya éxito de los ensayos clínicos, la disponibilidad de acuerdos de adquisición anticipados, la confirmación de los fondos y la mejora de las vías de registro y regulación.

Tema importante a tener en cuenta lo constituye asegurar el financiamiento desde cada país que tiene los recursos y deben de confirmar su participación en el Mecanismo COVAX antes del 18 de setiembre, lo cual permitirá a COVAX promover inversiones tempranas y arriesgadas para aumentar las capacidades de fabricación a gran escala mediante acuerdos de adquisición anticipados.

Las primeras personas que recibirán la vacuna serán los profesionales sanitarios y los trabajadores sociales y luego las poblaciones con mayor riesgo de desarrollar manifestaciones graves del virus.

La tarea será titánica y necesitara del esfuerzo de los gobiernos y sociedad civil en cada país, y muestra de ello preparar cuanto antes a los países para la llegada de la vacuna, para lo cual se deben tomar medidas importantes como trabajar con los fabricantes de dispositivos en la planificación de la disponibilidad de materiales de inyección seguros y que se cumplan los requisitos de la cadena de refrigeración para la vacuna; elaborar junto a la OMS directrices y actividades de formación para promover políticas de vacunación y el uso, almacenamiento y distribución correctos de las vacunas; trabajar con los fabricantes para desarrollar soluciones de transporte y logística hacia los países de la forma más rápida y segura posible una vez hayan sido asignadas; ayudar a los países a planificar la distribución de vacunas;  ampliar las iniciativas en colaboración con la sociedad civil y otros asociados locales para garantizar que la población esté bien informada del proceso; y, establecer medidas para fomentar la confianza y abordar la desinformación acerca de las vacunas.

Ahora lo más importante desde los gobiernos y los políticos es transparentar la información, no usar el tema de las vacunas como bandera política para ganar votos y simpatías ofreciendo que en corto plazo sus poblaciones las obtendrán. Se trata de vidas y no de votos, la responsabilidad es de todos.

 Mientras esperamos las vacunas, las cifras oficiales de infectados que ya son casi 27 millones y fallecidos con casi 900 mil personas seguirán incrementándose; y, dependerá de cada uno el no contagiarse, especialmente cuando la mayoría de los gobiernos ya no tienen nada más que hacer y por más que hagan, la guerra contra el COVID-19 la estamos perdiendo.

Hasta la próxima semana.

 

 

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