Dom. Sep 27th, 2020

Opinión: La Educación en tiempos de pandemia por Felipe Polo

13 de julio de 2020

La Educación en tiempos de pandemia

 

por Felipe Polo/ Magister en Administración de Empresas, Experto en Derechos Humanos y Resolución de Conflictos

Email: luisfelipepolo@gmail.com

www.luisfelipepolo.com

 

A principios del 2020 las organizaciones internacionales encargadas del tema de Educación, seguían optimistas en conseguir este ano lo que desde hace 10 años insistían para que todos los niños tengan acceso a la educación y poner fin a las políticas gubernamentales restrictivas y discriminatorias que impedían la escolarización de millones de menores.

Para inicios del 2020 muchos estados a través de sus autoridades locales y nacionales, no hacían esfuerzo alguno para lograr el acceso universal a la educación de sus niños, lo que constituye obviamente una violación a los derechos humanos y continuar con la desigualdad y discriminación.

Para el 2030 los gobiernos del mundo se comprometieron a cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y uno de cuyos objetivos principales es brindar una educación de calidad universal.

Veamos algunas cifras que nos coloquen en contexto; en 2019, casi 260 millones de niños y niñas no asistieron a la escuela, según la ONU, siendo las áreas en entornos de conflicto las que se vieron más gravemente afectadas: alrededor del 50 por ciento de los niños de escuela primaria pero sin escolarizar viven en esas áreas, y unos 617 millones de jóvenes de todo el mundo carecen de conocimientos básicos de matemáticas y alfabetización. A los niños con discapacidades con frecuencia no se les permite asistir a la escuela, se les pasa por alto y son ignorados.

Las niñas son particularmente vulnerables al abandono escolar debido al acoso sexual, el matrimonio infantil y la discriminación de género, situación especialmente presentada en las escuelas en Tanzania, Guinea Ecuatorial y Sierra Leona con expulsiones a decenas de miles de niñas que se habían casado o quedado embarazadas.

Los niños con discapacidades a menudo no pueden matricularse en absoluto: casi el 50 por ciento no asisten a la escuela, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF. Otros están segregados en instituciones que carecen de cualquier mandato para educarlos, como sigue siendo el caso en países como Armenia, Líbano, Serbia y Rusia. Si bien la Convención sobre los Derechos del Niño protege el derecho a la educación, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad tiene como objetivo un sistema educativo igualitario e inclusivo en todos los niveles.

Según UNICEF, desde Europa Central hasta Asia Central, tres cuartas partes de los 5,1 millones de niños y niñas con discapacidades están excluidos de la educación inclusiva y de calidad. En Kazajstán e Irán, los organismos y exámenes médicos obligatorios del gobierno pueden excluir por completo a los niños y niñas con discapacidad de la educación. Países como Nepal han mejorado la accesibilidad pero aún aíslan a los niños y niñas con discapacidades en aulas separadas, con docentes que carecen de la capacitación adecuada. Sudáfrica afirma haber logrado la matriculación universal en la educación primaria, pero la ausencia de una educación inclusiva mantiene a cerca de 600.000 niños con discapacidad sin escolarizar.

Otro problema es el acceso a la educación durante o después de un conflicto. Por ejemplo en Siria, un tercio de las escuelas han sufrido daños o están destruidas, y muchas seguirán así durante años. Irak declaró la victoria sobre el grupo extremista ISIS en 2017, pero desde entonces ha impedido que decenas de miles de menores iraquíes vayan a la escuela porque sus padres son presuntos defensores del ISIS. Menos del 15 por ciento de los miles de niños solicitantes de asilo confinados por Grecia en las islas del Egeo tienen acceso a una educación formal. Bangladesh abrió su frontera en 2017 a los refugiados de las minorías rohingya que huyen de atroces crímenes cometidos en Myanmar, pero desde entonces ha prohibido a casi 400.000 niños recibir educación real porque no quiere que los rohingya permanezcan en el país. Y en Afganistán, el número de niños, especialmente niñas, que asisten a la escuela en algunas áreas está disminuyendo debido al recrudecimiento de la violencia y el repliegue de los donantes.

A pesar que bajo el derecho internacional, los Estados están obligados a utilizar los recursos máximos disponibles para cumplir con el derecho fundamental a la educación de todos los niños, muchos son que los gobiernos que tratan el derecho a la educación sin ninguna importancia.

Aunque la mayoría de los menores sin escolarizar se encuentran en países de bajos ingresos, también existen brechas enormes y crecientes en el acceso y el aprendizaje en los países de ingresos medios y altos. El origen del problema no siempre es la pobreza, sino la discriminación arraigada y la exclusión sostenida, perpetuada por la impunidad de los gobiernos que mantienen negligente o intencionalmente a los niños fuera de sus sistemas educativos, incluso mediante una inversión insuficiente en la educación.

Cuando se suponía que el 2020 supondría un hito importante para el derecho a la educación, lamentablemente el 2020 por causas del Covid-19 se está gestando una crisis educativa con un deterioro en la calidad y acceso a la educación.

Por la actual pandemia mundial y desde marzo de este año millones de niños han dejado de ir a las escuelas. La UNESCO y otros organismos internacionales solicitaron a los gobiernos globalizar la educación virtual (online) desde el hogar. Obviamente esto ha sido imposible ya que los Estados no han estado preparados para cubrir la demanda, no solo por los contenidos sino también por el aspecto tecnológico.

La Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT) – agencia de Naciones Unidas especializada en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) –  en su último informe mundial sobre la Medición de la Sociedad de la Información de 2018, dice que no solo el problema de debe al equipamiento y a los costos, sino también al estado del conocimiento y las aptitudes necesarias para avanzar con las TICs en el mundo, y especialmente en los países menos desarrollados, para alcanzar la Agenda Conectar 2030.

El panorama mundial al surgir la pandemia era que en términos generales, la mitad de la población mundial usa Internet y menos de la mitad de los hogares tiene una computadora. Se estima que 826 millones de estudiantes no tienen computadora en casa, 706 millones no tienen acceso al Internet en casa y 56 millones no tienen cobertura de redes móviles 3G/4G, según el Instituto de Estadísticas de la UNESCO, 2020.

Según información oficial de la UNESCO son más de 1.400 millones de estudiantes en todo el mundo están afectados por el cierre de escuelas debido a la pandemia del COVID-19; y, casi a finales de marzo UNESCO anunció la creación de la Coalición Mundial para la Educación COVID-19 como “una iniciativa multisectorial para responder a las necesidades urgentes de la educación” durante la pandemia. La UIT es miembro de la Coalición. Otros miembros son Microsoft, Google, Amazon, Facebook, Zoom, Telefónica.

No obstante, más de un mes después de haber hecho públicas sus “Recomendaciones para educar online en tiempos de coronavirus”, ya para abril la UNESCO alertaba que existían alarmantes brechas digitales en el aprendizaje a distancia y daba cifras alarmantes: “la mitad de los alumnos – unos 826 millones de estudiantes – que no pueden asistir a la escuela debido a la pandemia de COVID-19 no tienen acceso a una computadora en el hogar y el 43% (706 millones) no tienen Internet en sus casas, en un momento en que se utiliza la educación a distancia por medios digitales para garantizar la continuidad de la enseñanza en la inmensa mayoría de los países”

Por otro lado, mientras los países trataban de crear acciones para evitar los contagios y muertes a raíz de la pandemia, el tema de la educación pasaba a un segundo plano. Una encuesta realizada por la UNESCO en marzo-abril de 2020 entre los sistemas educativos de 61 países mostró la heterogeneidad de medidas que estaban tomando los países a raíz del cierre de las escuelas. En general, los gobiernos estaban tratando de organizar alguna forma de educación a distancia. 90% de los países/territorios con ingresos altos y 53% de los países/territorios con ingresos bajos y medios estaban utilizando plataformas existentes de aprendizaje en línea. La insuficiente capacidad de Internet aparecía como un obstáculo para todos los sistemas educativos. La electricidad era un problema en 42% de los sistemas educativos de los países/territorios con ingresos bajos y medios. La falta de competencias digitales/TIC adecuadas afectaba a 80% de los padres/educadores encargados de facilitar el aprendizaje en línea desde la casa, a 64% de los docentes y a 48% de los alumnos, en todos los niveles de ingresos.

Es más, un análisis realizado por el Innocenti Center de UNICEF usando datos de acceso a la tecnología de encuestas de hogares así como información recabada en cada país por personal de UNICEF, en 127 países mostró la amplitud y heterogeneidad de respuestas que venían dando los gobiernos al tomar conciencia de la brecha digital y de la imposibilidad de organizar planes educativos de emergencia contando únicamente con el Internet. 68% de los 127 países estaban organizando planes educativos de emergencia usando una combinación de medios digitales y no-digitales. 75% de ellos incluyeron la televisión, 73% el Internet, 58% la radio, 48% materiales impresos y 7% visitas domiciliarias.

Una gran parte de las soluciones para garantizar el acceso a la educación de millones de niños en medio de la pandemia, es brindar a los estados ayuda financiera. De no hacerlo, se corre el riesgo de un retraso, especialmente cuando hoy más que antes urge una educación con calidad, sea presencial o por vía online

Hasta la próxima semana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: