Dom. Oct 25th, 2020

Naciones Unidas y los discursos que nadie quiere escuchar, por Luis Felipe Polo

28 de septiembre de 2020 

Por Luis Felipe Polo

Magister en Administración de Empresas Doctorando en Teología Experto en Derechos Humanos y  Resolución de Conflictos

Email: luisfelipepolo@gmail.com

www.luisfelipepolo.com

A sus 75 años de creación, la semana pasada se inició la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En 75 años han pasado de 50 estados miembros a 193 miembros, cuenta con 44.000 funcionarios en todo el mundo y en sus inicios era el foro en que países grandes y chicos podían hacer sentir su voz.

La Asamblea General que es el órgano principal de la ONU no tiene más el poder político y ha pasado a ser un foro de observación y de saludo a la bandera. Realmente son los 5 países permanentes del Consejo de Seguridad, Gran Bretaña, China, Francia, Rusia y Estados Unidos quienes ante cualquier decisión de la Asamblea o de otros organismos, basta con decir que no están de acuerdo para que allí quede todo, recordemos que son los únicos que tienen el poder de veto sobre los 15 puestos del Consejo de Seguridad que dicho sea de paso está facultado para imponer sanciones económicas y es la única entidad de las ONU a la que se le permite desplegar fuerza militar.

Ninguno de estos 5 países parece estar dispuesto a reorganizar la estructura de poder de la ONU, prueba de ellos es que hay un estancamiento en muchos temas y los enfrentamientos entre naciones sufren las consecuencias en la toma de decisiones para ayudar a otras naciones. Estados Unidos y sus aliados contra China y Rusia y sus aliados es una muestra para darnos cuenta de que sus intereses están por encima de los intereses de la humanidad como tal.

Bajo las actuales circunstancias de manejo políticos por parte de estas 5 potencias en la ONU, los Objetivos de Desarrollo Sostenible que son 17 metas de la ONU para cumplirse hasta el 2030 destinadas a eliminar desigualdades que incluyen la pobreza, la discriminación de género y el analfabetismo, están en peligro, no solo por la forma en que estas potencias están influyendo, sino actualmente por la pandemia y la poca acción de los organismos multilaterales.

La Asamblea General de la ONU del 2020, se esta desarrollando de manera diferente por causa de la pandemia del COVID 19 que oficialmente ya ha contagiado a mas de 33 millones de personas y más de un millón de fallecidos. Este año no hay presencia de los jefes de estado en persona ni reuniones bilaterales, todo se esta haciendo de manera virtual; es decir, se ha pasado a una diplomacia digital internacional, sin protagonistas políticos por los pasillos de la sede de la ONU en Nueva York ni protestas en las calles contra líderes que llegaban a dar su menaje.

Los mensajes de los jefes de estado se están trasmitiendo vía video que han sido pregrabados por cada uno de ellos con antelación. Solo el embajador de cada país esta sentado en la Sala donde se desarrolla la Asamblea General, cumpliendo el distanciamiento social entre ellos, usando la mascarilla y se limitan a presentar a su presidente o jefe de estado. De 2,500 personas que ocupan la sala de la Asamblea normalmente en las anteriores Asambleas Generales, este año solo están 210 personas. La ONU pidió a los países que enviaran sus videos al menos cuatro días antes del discurso y le dieron a cada país hasta 15 minutos incluyendo la presentación del representante en la misma Sala. Obviamente hay lideres que no han cumplido con esta norma diplomática y elemental de cortesía y han tomado mucho más tiempo en sus elocuciones.

Este año no hay enfrentamientos directos, miradas amenazadoras ni espectáculos mediáticos que ha caracterizado a los últimos años en todas las asambleas generales de la ONU. Cada uno de los líderes ha grabado su video con escenografías diferentes: con banderas de su país solas o junto a la de la ONU, en despachos vacíos, con fondos blancos, etc. Lo positivo de ser virtual es que no hay excusa para que ningún líder deje de hablar, este año se han inscrito 170 presidentes y jefes de estado, lo que constituye todo un récord.

La pregunta es si alguien está mirando y escuchando lo que los lideres hablan. Si usualmente el Salón de la Asamblea disminuye en asistencia después de los discursos de los presidentes de países más poderosos del mundo, es difícil concebir que desde la comodidad de sus casas u oficinas y por los horarios en el mundo, los presidentes y primeros ministros estén frente a pantallas para ver y escuchar a otros líderes del mundo.

 La Asamblea General importa mas que por su ceremonial diplomático, por los contactos y las reuniones bilaterales o multilaterales de los lideres y la toma de decisiones o no antes de un apretón de manos y una foto histórica.

Mas allá de los discursos este año de manera virtual, la humanidad entera sigue esperando cambios radicales desde la ONU y un compromiso menos político y más activo para acabar con los grandes problemas del mundo: cambio climático, pobreza, igualdad de oportunidades, violencia contra las mujeres, guerras, acceso a la salud, etc.

Nadie quiere escuchar discursos si van a contener un recuento de las obras de los presidentes y jefes de estado que cada uno ha hecho en su propio país, la humanidad quiere oír compromisos reales y ejecutables, especialmente en estos tiempos donde hay crisis mundial que durará mucho tiempo más.

Hasta la próxima semana.

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