La crisis cubana como preludio de la libertad

Las grandes crisis, generan incertidumbre, inestabilidad política, protesta social y pueden convertirse en el motor de nuevos proyectos con signos políticos diversos. Las protestas en las calles de La Habana y las principales ciudades de Cuba, no pueden ser ocultadas por el gobierno de Diaz Canel y exigen una respuesta de la comunidad internacional.

La Revolución Cubana fue financiada por la URSS, en un contexto de Guerra Fría y de bipolaridad; años después el castrismo, dejó de alentar movimientos guerrilleros en la región y optó como propuesta política, por el llamado “socialismo del siglo XXI” encontrando en Hugo Chávez el líder adecuado, para impulsar supuestamente un proyecto bolivariano y redentor. Desde hace más de 20 años, la economía cubana fue subsidiada por el gobierno de Caracas de manera ilimitada, contando con el aval del precio récord del petróleo.
El eje Caracas y La Habana, como parte del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla han alentado proyectos políticos, que responden a una lectura neomarxista de la realidad latinoamericana.

La democracia debe descansar en la separación de poderes y el respeto a las libertades. Fidel Castro fue un operador de la URSS, optando por imponer una dictadura, reprimiendo al pueblo cubano, negándose a aceptar que el mundo había comprobado el fracaso del modelo soviético y de Europa del Este. No fue capaz de entender como Vietnam o la República Popular China, bajo el control de Partidos Comunistas, se insertaron en la economía internacional con éxito. El Partido Comunista de Cuba, no acepta oposición, conculca todas las libertades y excluye la iniciativa privada en líneas generales. El gobierno cubano culpa al embargo o al bloqueo norteamericano de sus fracasos, sin poder explicar cómo si se oponen a la libertad económica; invocan como causa de sus falencias a las restricciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos.

El gobierno del presidente Obama pretendió normalizar las relaciones bilaterales con el gobierno de Cuba, sin poner mayores condiciones políticas. El gobierno cubano no tiene reparo en ser el intermediario laboral de sus médicos y someterlos a condiciones de explotación laboral, como no ha tenido ningún reparo en organizar los “servicios de inteligencia” en Venezuela.

El gobierno de La Habana se opone a colectivos como “Las Damas de Blanco” o “San Isidro”, controla las redes sociales y silencia a la oposición.

La cúpula del Partido Comunista, los líderes de la Revolución se han enriquecido, como lo han hecho en los últimos años; los líderes del “socialismo del siglo XXI”. Cuba nunca fue el paraíso, que describía la propaganda oficial. Los millones de cubanos en el exilio, aquellos que desafiaron a la muerte, intentando llegar a las costas de la Florida, deben ser honrados por la nueva generación que anhela la libertad, que aspira a elegir a sus gobernantes y sentar las bases de una economía que no se apoye sólo en la recepción de remesas, la ayuda internacional y el control de la economía por parte del gobierno.

Espero que la crisis que hoy afronta CUBA, sea el preludio de la LIBERTAD.

Sobre José Torres Iriarte

Abogado, Analista político e internacional Correo:

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