Desafíos de la educación a distancia ante una crisis sanitaria que amenaza en quedarse

Actualmente vivimos en una intensa etapa de cambios en la que nos tenemos que adaptar a dar continuidad a nuestras actividades laborales y educativas, siendo espectadores de cómo se transforma el mundo y nuestras vidas a causa de un virus que amenaza en quedarse y que, si en algún momento logramos vencer, el mundo no volverá a ser el mismo.

En muchos países de Latino América, así como en el nuestro, el sector educativo ha tenido que adaptarse para continuar con el proceso de enseñanza-aprendizaje a través de las clases virtuales. Sin embargo se han presentado una serie de dificultades debido a las diversas realidades de cada familia que han causado gran preocupación en el proceso, ya que no todas cuentan con un óptimo ambiente  de aprendizaje y las herramientas adecuadas para guiar el proceso de enseñanza de sus hijos; de igual manera las problemáticas que los docentes e instituciones educativas han tenido para  virtualizar sus asignaturas.

Pese a que se han hecho los esfuerzos necesarios para dar solución a estas dificultades y dar  apoyo a las familias, es evidente el efecto poco alentador que esto trae en el desarrollo del niño si tenemos en cuenta que las clases presenciales son experiencias significativas que motivan a los niños y jóvenes.  Ciertamente es importante resaltar el aporte de la educación a distancia, la cual fue y es la única puerta abierta ante esta pandemia, una experiencia en construcción, que debe asumir el uso de nuevas tecnologías, de nuevos desafíos, de nuevas habilidades y la integración de los padres de familia en la comunidad educativa.

En nuestro país existen opiniones divididas; por un lado consideran que todos los estudiantes deben retornar a las aulas siguiendo protocolos y aplicando estrategias sanitarias; y por otro lado consideran que no es adecuado reiniciar las clases presenciales debido a que no se ha controlado la pandemia en el Perú.

Hoy por hoy somos conscientes que los seres humanos somos criaturas sociables y que cuando  existe un contacto más directo en el aprendizaje, la experiencia se vuelve más enriquecedora en la que se desarrollan las habilidades cognitivas, físicas y sociales en los niños y jóvenes; lo que lleva a crear oportunidades y equilibrar las desigualdades sociales.  Pero no se trata solo de enviarlos a clases presenciales y pensar que las estrategias y protocolos van a funcionar  ya que el comportamiento de los niños en su entorno social, es totalmente distinto a lo que la vida nos propone en esta crisis, ellos quieren interactuar con sus compañeros, compartir, correr, jugar, gritar, abrazar, experimentar, crear y tocar  entre muchas cosas más, es imposible mantener a los niños rígidos y concentrados en no ser espontáneos. En el caso de los adolescentes también existen dificultades, por lo general suelen creer que el adulto exagera en normas o reglas y tratan de seguir reglas creadas por ellos.

Los seres humanos somos sociales por naturaleza, y la adaptación al distanciamiento social no es fácil,  menos para los niños y jóvenes que son los más afectados en su desarrollo socioemocional.  La situación en el país se torna cada vez  más difícil y ante este escenario tenemos que hacernos esta pregunta, ¿es posible el retorno a clases presenciales en nuestro país?

Algunos padres con justa razón no los quieren enviar a las escuelas por miedo al contagio y no están de acuerdo con el retorno a las clases presenciales, y otros están estresados y sienten una mochila muy pesada con la educación de sus hijos. Lo cierto es que la salud y bienestar de los estudiantes y la sociedad es lo primero, sin salud no podemos hacer nada; por el momento la educación remota puede ofrecer herramientas que permitan continuar con el proceso de enseñanza y bajo las circunstancias que vivimos se vuelve la única manera de dar continuidad a los procesos de aprendizaje.

No obstante los desafíos que debe enfrentar la educación a distancia este 2021 son demandantes, es necesario plantear  una mayor capacitación digital a  los docentes y poner atención en las zonas rurales e inclusivas, para lograr equilibrar el apoyo y tener claro que este tipo de enseñanza no logra reemplazar a la enseñanza presencial, y requiere un nivel de autonomía, participación activa y desarrollo de habilidades digitales que no todos los estudiantes tienen, sobre todo los niños con necesidades educativas especiales y los de primeros grados.

Asimismo, en la etapa post pandemia, los padres de familia  deberán intervenir más en la educación de sus hijos, lograr una mayor interactividad de toda la comunidad educativa.  Las instituciones educativas deberán atender fundamentalmente el aspecto emocional, debido a las situaciones complejas que indudablemente se van  presentar, tales como padres desempleados, la perdida de seres queridos, problemas de ansiedad y de comportamiento. El desafío no solo es en las comunidades educativas, sino también en los centros de salud y entidades locales que deberán trabajar de forma conjunta con las familias y las necesidades psico-socioeducativas de los estudiantes.

 

REFERENCIAS

UNESCO (2020) La educación en tiempos de la pandemia de COVID-19 biblioteca digital.

UNESCO (2020)  Propuesta de la UNESCO para garantizar la educación online durante la pandemia www.educaweb

UNICEF   (2020) Posición frente al regreso de clases presenciales en 2021 en el marco de COVID-19.

Sobre Elsa Yvonne Navas Rugel

Master en docencia y gestión universitaria. Licenciada en educación con especialidad en la enseñanza del idioma inglés, con una trayectoria de más de 27 años en el sector educativo en la docencia. Correo: elnavasrugel@hotmail.com
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