Confinamiento con rostro social

Cuarentena no es confinamiento. La palabra “cuarentena” es de las que mas está en boca de todos. Para la pandemia actual, ponerse en cuarentena significa separarse de los demás porque una persona ha estado expuesta a alguien con COVID‑19 aunque no tenga síntomas; y, el objetivo de la cuarentena es prevenir la transmisión. Durante la cuarentena, se debe vigilar el estado de salud de las personas a fin de detectar síntomas.

Hay otros términos universales producto de la pandemia además de la cuarentena, como aislamiento y distanciamiento físico o social. El aislamiento significa separar a las personas que están enfermas con síntomas de COVID‑19 y pueden ser contagiosas para prevenir la propagación de la enfermedad; y, el distanciamiento físico o social significa estar físicamente separado. La OMS recomienda mantener una distancia de al menos un metro con los demás. Es una medida general que todas las personas deberían adoptar incluso si se encuentran bien y no han tenido una exposición conocida a la COVID‑19.

El confinamiento es una intervención que se aplica a nivel comunitario y bajo una orden del gobierno cuando las medidas de cuarentena, aislamiento y distancia social no han sido insuficientes para contener el contagio de una enfermedad, en este caso del Covid 19.

Los gobiernos bajo los protocolos universales para temas de pandemia la usan como una estrategia para reducir las interacciones sociales como el distanciamiento social, el uso obligatorio de mascarillas, restricción de horarios de circulación, suspensión del transporte, cierre de fronteras, etc. Desde hace un año la mayoría de los gobiernos han ordenado medidas de confinamiento justamente para evitar la propagación del coronavirus que ya ha dejado alrededor de 102 millones y medio de contagios y mas de 220 mil fallecidos oficialmente, aunque las cifras no reflejan la realidad y son muchos más contagiados y muertos en todo el mundo.

Conforme se presentan las “olas”, los gobiernos declaran confinamiento. En algunos países de Europa van por su tercer confinamiento por la llegada de la tercera ola de contagios, en algunos de América están en su segundo confinamiento y en muy pocos ya han salido del primer confinamiento y no han tenido necesidad de declarar otro.

Los confinamientos son totalmente justificados y necesarios desde el punto de vista científico y ha servido para evitar más contagios y muertos; y, si éstas no vienen acompañadas de ayuda social como bonos económicos, alimentación, postergación de deudas, pruebas de descarte gratuitos, etc. son los sectores más pobres de los estados quienes sufren las consecuencias porque terminan si poder trabajar y por ende sin llevar comida a sus familias lo que ocasiona se puedan enfermar y hasta fallecer si no por el COVID por el abandono en que un confinamiento ha producido.

En muchos países sectores de la población han salido a las calles a protestar contra el confinamiento, en los últimos días protestas en Líbano, Túnez, Rusia, Países Bajos, Colombia, Brasil, Perú, Austria, España, etc. ha dejado muertos y heridos. En otros países como Francia que necesita otro confinamiento, el gobierno no se anima por miedo a las protestas, otros gobiernos también han dejado de actuar drásticamente por miedo a la reacción popular.

Si el COVID ha mostrado lo poco preparados que están los países industrializados para enfrentarla, imaginémonos la preparación de los países no industrializados que son la mayoría del mundo.

Si ya muchos países habían dejado de crecer antes de la pandemia, con el COVID las cifras de pobreza están aumentando, la sostenibilidad de las economías está en riesgo, la solidez de los estándares democráticos no es clara; y la calidad del liderazgo de los gobiernos son más que evidentes creando mayor crisis a los sistemas políticos, haciendo evidente las desigualdades sociales dentro de los países.

Si bien es cierto que en algunos países ya están colocando las vacunas contra covid a sus poblaciones, estas con poquísimas excepciones, no son suficientes por ahora y no lo serán por muchos meses, lo que hace suponer que el virus seguirá con nosotros y seguiremos enfrentándonos ante lo desconocido, sin tener certeza que si las cepas que se están desarrollando en diferentes países puedan hacer que la situación de vulnerabilidad sea aún mucho más profunda.

Por ahora se trata de salvar a la humanidad donde los estados deben dejar atrás las competencias entre ellos por su crecimiento macroeconómico, se trata de humanizar a los estados y gobiernos, se trata de reivindicar la dignidad humana, se trata de no mirar atrás y de reconstituir nuestras sociedades para que en una próxima pandemia estemos preparados y humanizados.

Hasta la próxima semana.

Sobre Luis Felipe Polo

Doctor en Teología, MBA, docente y experto en resolución de conflictos y derechos humanos.
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