El ejercicio del poder político desde la teología

La discusión sobre lo que significa “teología política” ha revolucionado desde sus primeros intentos no porque haya cambiado el concepto de teología, sino porque el termino política es interpretado y casi siempre conceptualizado dependiendo de la problemática en que se la circunscribe.

Podríamos decir que la teología política se origina en la división de tres partes, es decir: teología mítica, natural y política. Si retrocedemos el tiempo hasta Roma, fue muy evidente que la teología política fue más importante que la teología natural donde se legitima el estado absolutista. Tiempo después y durante el renacimiento la teología política tiene una fuerte reaparición y además dos ilustrados defensores como lo fueron Maquiavelo y Thomas Hobbes.

El significado de teología política ha cambiado a través de la historia y se ha prestado para adecuarlo a cada época, por eso es importante señalar que la teología política aparece como un correctivo crítico frente a lo que conocemos hoy como simplemente teología cuya propiedad es la iglesia, ya sea en sus dimensiones trascendental, existencial y personalista.

La teología política busca ir más allá de esa actitud cerrada de la iglesia y busca a través de doctrinas políticas usar el mensaje cristiano, aunque ha sido inevitable que se siga viendo al cristianismo y su lenguaje espiritual y predicante como exclusividad de lo religioso lo que hace separarse de la sociedad. Se trata entonces de abrir a la teología para democratizar – en el buen sentido de la palabra- tomar el nombre de Dios sin exclusividades.

La otra vía es que, la aparición de la teología política es un intento de reformular el mensaje del cristianismo teniendo en cuenta a la vida pública como una oportunidad de buscar desde la teología misma la verdad y predicar abiertamente el cristianismo a la sociedad e influir en el ser humano las enseñanzas cristianas.

La teología política es diferente de una teología social o de un evangelio social, vas más allá de las clásicas teologías para convertirse en una especie de conciencia crítica relacionado en la aplicación fundamental partiendo de la teoría hacia la práctica ya que está inmersa en ideas que involucran a las sociedades y al quehacer de las instituciones públicas. Evita por todos los medios teologizar a la política a través de las iglesias ya que más bien trata de que la teología política sea practicada desde toda ideología.

La teología política nace como un pensamiento para separar a la Iglesia del Estado, ya que ambas instituciones han estado ligadas y eso significaba la secularización de las instituciones del estado y muchos de los conflictos bélicos se iniciaron por causas religiosas.

En el actual contexto mundial la teología política no tiene vinculación política alguna con la Iglesia, lo que hace es reconocer por razones teológicas que existe un mundo secular y que es legítimo; sin embargo, no significa que a través de la Iglesia se haga política, lo que es muy diferente que a través de la Iglesia se pueda difundir la teología política pero no como vinculación política sino más bien como ideas preconcebidas que tiene que ver con el quehacer público y que es preocupación de todos.

A pesar de tener conceptos controvertidos, la teología política siempre ha existido y seguirá existiendo mientras la humanidad ejerza su libertad de ejercicios públicos. Para algunos la teología política seguirá siendo inspirada por la fe en la revelación; y, para otros, al margen de sus posiciones políticas sigue siendo un escudo para el ejercicio político.

Aunque hay una crisis del ejercicio político en la mayoría de los países del mundo, ni por asomo la clase política actual menciona a la teología política como punto de partida para cambiar las posiciones opresivas venga de donde venga.

En el fondo lo que se tiene que evitar es el involucramiento de la teología política desde la óptica religiosa. Si bien es cierto, antes estaba muy marcada desde diferentes prospectos políticos, hoy es menos evidente y está circunscrito a opciones políticas de inspiración social cristianas. Aunque de manera legal no existe ninguna vinculación entre la iglesia y partidos cristianos, es más que evidente los nexos entre la iglesia y clérigos de estas que tienen vinculación con partidos políticos ya sean liberales o conservadores.

Pero el ejercicio de la política va más allá de la teología política e incluye el derecho y la ética que si bien es cierto son saberes filosóficos, no por eso dejan de tener relación con la teología y especialmente con la teología política.

Muchos regímenes de gobierno en el mundo han usado en los últimos 100 años o más a principios cristianos como fuente de su ideologización política. Ideas capitalistas y socialistas han sucumbido a las enseñanzas de Jesús y han llevado al límite de usarlas como fuente para el ejercicio de su poder político.

La mayoría de los sistemas económicos en el mundo -aunque están regulados como estados laicos- arrastran políticas económicas que fueron creadas por políticos cristianos y que han fracasado ya que el mundo sigue viviendo un estado de pobreza, desigualdades e injusticias. Ser cristiano no garantiza ser un buen político, aunque muchos usen de excusa tal condición para ganar adeptos.

Ante una crisis generalizada de los estados por causa de su clase política, es importante afrontar y enfrentar a través de la reflexión que signifique priorizar las necesidades de la humanidad antes que discusiones filosóficas, teológicas y doctrinarias que no servirán de mucho para devolver la esperanza a la humanidad.

El poder político debe ser humanizador; es decir, asumirlo con la noble tarea de servir para que use el poder en beneficio de otros grupos, debe ejercerse y ser iluminado por la verdad y el amor hacia los demás. Un poder bien ejercitado va a llevar a la población a mejores condiciones de vida, a una dignidad simple y a un respeto por los derechos humanos en general que permita un mundo solidario y de paz.

Hasta la próxima semana.

Sobre Luis Felipe Polo

Doctor en Teología, MBA, docente y experto en resolución de conflictos y derechos humanos.

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