El Acuerdo del Siglo entre Israel y Palestina, propuesta de Trump (EEUU) pero Abbás le dice “Jerusalén no está a la venta”

29 de enero de 2020 

Acuerdo del Siglo 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha presentado este martes en la Casa Blanca el llamado acuerdo del siglo para Oriente Próximo, un nombre grandilocuente para un plan de paz que nace herido de muerte, pese a los casi tres años que lleva en elaboración. El plan prevé la creación de dos Estados independientes, pero limita considerablemente la soberanía de Palestina a cambio de ciertas concesiones territoriales de Israel.

El texto elaborado por la Casa Blanca fue publicado en su sitio oficial y alabado por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, como “un gran plan para Israel”. Las autoridades palestinas, contrariamente, rechazaron la propuesta de manera casi inmediata. Veamos sus disposiciones principales.

Los autores del documento aseveran que una paz verdadera entre las dos naciones puede ser acordada solo después de que se solucionen los graves problemas territoriales, que resultan en la división del territorio palestino y en la existencia de enclaves israelíes en Cisjordania.

La propuesta concede a Israel gran parte de sus históricas aspiraciones, mientras que ofrece a las autoridades palestinas una hoja de ruta hacia el Estado propio sujeta a tantos condicionantes que lo hacen improbable. Que Trump expusiese el plan acompañado de una sola de las partes, el  primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, le dio otro matiz al  proyecto. “Hoy Israel da un gran paso hacia la paz”, ha dicho Trump desde la sala Este de la Casa Blanca. Esta es, ha asegurado, “una oportunidad para que ambas partes ganen, una solución realista de dos Estados que resuelve el riesgo del Estado palestino para la seguridad de Israel”, ha recalcado.

“Cualquier propuesta de paz realista requiere que el Estado de Israel haga un compromiso territorial significativo que permita a los palestinos tener un Estado viable, respetar su dignidad y abordar sus legítimas aspiraciones nacionales”, indica el plan.

La propuesta presupone aumentar el territorio palestino y crear dos áreas de tamaños comparables al de la Franja de Gaza al sur de este enclave. Una de ellas será una zona de industria avanzada y la otra, un área agrícola y residencial. A cambio, en Cisjordania se conservarán 15 asentamientos israelíes

Como resultado, el 97% de hebreos y árabes vivirán en asentamientos conectados directamente con el resto del territorio de sus países, asevera el documento.

La propuesta congela durante cuatro años la construcción de nuevos asentamientos con el fin de posibilitar la solución de los “dos Estados”, pero pide a las autoridades palestinas el reconocimiento de Jerusalén como capital única de Israel, descarta el desmantelamiento de los asentamientos que ya existen y establece la consideración de Israel como Estado judío, tres puntos que complican el visto bueno del presidente palestino, Mahmud Abbas.

La propuesta incluye una lluvia de 50.000 millones de dólares (45.420 millones de euros) en inversiones durante 10 años para fomentar la prosperidad, pero eso no acaba de convencer a las autoridades palestinas. La mitad iría en principio destinado a Gaza y Cisjordania y a países vecinos como Jordania y Egipto.

SOBRE  JERUSALÉN.- 

El plan de Trump prevé que “Jerusalén siga siendo la capital soberana del Estado de Israel“. Durante su discurso de presentación del plan de paz, el presidente de EE.UU. ha recordado que Washington ya reconoció ese estatus para la ciudad en diciembre de 2017.

Al mismo tiempo Trump ha indicado que el plan permite al Estado árabe establecer su capital “en la sección de Jerusalén Este ubicada en todas las áreas al este y al norte de la barrera de seguridad existente, incluyendo Kafr Aqab, la parte oriental de Shuafat y Abu Dis”.

La sección palestina de la ciudad podría ser llamada con su nombre árabe, Al Quds, u otro nombre determinado por el Estado de Palestina, indica la propuesta.

Washington abrirá una nueva Embajada en Jerusalén Este si se acepta su plan de paz para resolver el conflicto entre Israel y Palestina, declaró Trump.

“Presidente Abbas, si aceptan este camino hacia la paz, Estados Unidos y otros muchos países estaremos allí para ayudarles”, ha apelado el presidente de EE UU, tras admitir que su Administración había sido muy favorable a Israel y asegurar que ahora deseaba que fuera “muy buena también para los palestinos”.

Jerusalén, donde se entremezclan culturas y creencias, es el corazón del conflicto en Tierra Santa. En el plan original de partición de la Palestina bajo mandato británico aprobado por la ONU en 1947 se le reservaba un estatuto internacional, al margen de los Estados judío y árabe previstos. Pero quedó dividido por la fuerza de las armas en 1949, con el sector oriental bajo control jordano, y ocupado en su totalidad por Israel en la Guerra de los Seis Días, en junio de 1967. Una tercera parte de sus 900.000 habitantes son palestinos, con derecho de residencia pero sin nacionalidad en su ciudad natal.

El Acuerdo del siglo parece apuntar a una devolución a la Autoridad Palestina de varios distritos del este y el norte que suman unos 100.000 vecinos, separados de hecho desde hace 15 años por el muro de separación erigido por el Ejército tras la explosión de violencia de la Segunda Intifada.

Los palestinos siempre han reclamado regresar a las fronteras de 1967, lo que implicaría establecer la capital de su futuro Estado en Jerusalén Este, donde se incluye el recinto amurallado de la Ciudad Vieja con los lugares sagrados del cristianismo, el judaísmo y el islam.

En todos los planes de paz anteriores los mediadores prefirieron postergar el estatuto final de la Ciudad Santa hasta la consecución de un acuerdo definitivo entre israelíes y palestinos. Trump puso fin en 2017 al consenso internacional con una declaración en la que reconoció Jerusalén como capital de Israel. Desde entonces todos los puentes entre la Casa Blanca y la Autoridad Palestina están rotos y este martes el estadounidense puso un nuevo clavo en el ataúd.

Soberanía limitada de Palestina

Al mismo tiempo, el proyecto prevé la renuncia voluntaria de las autoridades palestinas de una parte de su soberanía.

“Una solución realista les daría a los palestinos todo el poder para gobernarse a sí mismos, pero no los poderes para amenazar a Israel. Esto implica necesariamente limitaciones de ciertos poderes soberanos en las áreas palestinas”, esboza el plan y detalla que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) serán quienes controlarán el espacio aéreo sobre el Estado árabe y las aguas territoriales de Palestina frente a la Franja de Gaza. Dos cruces en la frontera con Jordania, que serán incluidos en la red de carreteras palestina, también estarán bajo control de Israel.

La soberanía es un concepto amorfo que ha evolucionado con el tiempo. […] La noción de que la soberanía es un término estático y constantemente definido ha sido un obstáculo innecesario en negociaciones pasadas. Las preocupaciones pragmáticas y operativas que afectan la seguridad y la prosperidad son lo más importante”, explican su posición los autores del plan.

Infraestructura y economía palestinas

A cambio de renunciar parcialmente de su soberanía, el plan de Trump promete a Palestina la creación de una considerable infraestructura y el subsiguiente enorme crecimiento económico.

En particular, se prevé la construcción de un túnel subterráneo que unirá sus dos partes, la Franja de Gaza y Cisjordania, que hasta ahora no están conectadas entre sí. Asimismo, el Estado árabe tendrá acceso a los puertos israelíes de Ashdod y Haifa.

Se afirma que, combinadas con una masiva inversión de fondos en el Estado Palestino, esas medidas generarán prosperidad económica. Así, los autores del plan calculan que tras los 10 primeros años de convivencia de los dos Estados el PIB palestino aumentará en más de dos veces y la tasa de pobreza se disminuirá en el 50%. Se prevé la creación de más de un millón de puestos de trabajo.

Los refugiados palestinos

En 1948 y 1967, cerca de un millón de árabes huyeron de sus hogares en Palestina ante el avance del Ejército israelí. Actualmente, el número de los refugiados y sus descendientes se estima en cerca de 5 millones de personas. La propuesta de Trump busca privarlos de la posibilidad legal de regresar a Israel.

No habrá derecho de retorno ni de absorción de ningún refugiado palestino en el Estado de Israel”, destaca el plan, que dibuja tres opciones para los refugiados: obtener el pasaporte del Estado Palestino, naturalizarse en su país de residencia o trasladarse a otro Estado.

Para los millones de refugiados palestinos, de los que al menos cinco millones se hallan tutelados por una agencia de la ONU para subsistir, el primer ministro israelí solo ha planteado que su problema “debe ser resuelto fuera del Estado de Israel”, excluyendo así cualquier perspectiva de derecho de retorno a las casas y tierras que poseían en 1948. Su destino parece quedar, como hasta ahora, en manos de la comunidad internacional, de los países vecinos y de las compensaciones económicas que pudieran recibir a cambio de renunciar a su pasado.

Fuente/ RT Español y Diario El País

En particular, se prevé la construcción de un túnel subterráneo que unirá sus dos partes, la Franja de Gaza y Cisjordania, que hasta ahora no están conectadas entre sí. Asimismo, el Estado árabe tendrá acceso a los puertos israelíes de Ashdod y Haifa.

Se afirma que, combinadas con una masiva inversión de fondos en el Estado Palestino, esas medidas generarán prosperidad económica. Así, los autores del plan calculan que tras los 10 primeros años de convivencia de los dos Estados el PIB palestino aumentará en más de dos veces y la tasa de pobreza se disminuirá en el 50%. Se prevé la creación de más de un millón de puestos de trabajo.

Los refugiados palestinos

En 1948 y 1967, cerca de un millón de árabes huyeron de sus hogares en Palestina ante el avance del Ejército israelí. Actualmente, el número de los refugiados y sus descendientes se estima en cerca de 5 millones de personas. La propuesta de Trump busca privarlos de la posibilidad legal de regresar a Israel.

No habrá derecho de retorno ni de absorción de ningún refugiado palestino en el Estado de Israel”, destaca el plan, que dibuja tres opciones para los refugiados: obtener el pasaporte del Estado Palestino, naturalizarse en su país de residencia o trasladarse a otro Estado.

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