Comisión de Venecia nos abrió los ojos para darnos cuenta que tenemos una pésima Constitución

14 de  octubre de 2019

La Comisión de Venecia, publicó esta mañana en su portal web  la opinión consultiva acerca del pedido del ex presidente del Congreso, Pedro Olaechea sobre si era posible o no que el gobierno pida confianza para el Gabinete Ministerial a cambio de reformar la Constitución por adelanto electoral.

La Comisión de Venecia dijo: (..) la Constitución peruana “no establece ninguna limitación explícita con respecto a los problemas que puedan estar vinculados a una cuestión de confianza”.  

Interpretación:  Con ello, queda claro que la propuesta presentada por el Poder Ejecutivo sobre el adelanto de elecciones no fue  inconstitucional como muchos especialistas en la materia así lo subrayaron. El Poder Ejecutivo sí está facultado para presentarla, lo que no estaba facultado era para “presionar” al Congreso para aprobarla tal cual, toda vez que es competencia del Congreso de la República “debatirla, aprobarla o rechazarla”. Recordemos que el Poder Ejecutivo no hizo una cuestión de confianza sobre el adelanto de elecciones. ¿PERO QUÉ HIZO EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA DEL PERÚ?  ¿LO DEBATIÓ AMPLIAMENTE?  NO. El Congreso comenzó a debatir a duras penas con cada presentación de cuestión de confianza. Defender el fuero parlamentario no consistía ir a la confrontación sino al entendimiento mediante el diálogo de todas las fuerzas políticas. Pudo más la intransigencia y la soberbia. 

EL TROMPO CONTINÚA  

Ahora. el  Sr  Olaechea ha declarado a Canal N que, tanto en el archivamiento del proyecto de adelanto de elecciones y luego en la disolución del Congreso de la República por parte del Ejecutivo “todo el mundo ha metido la pata”.”Son siete bancadas (las que archivaron el proyecto de adelanto de elecciones), el Ejecutivo, todo el mundo ha metido la pata en esto, no exceptuemos a nadie, acá todo el mundo ha forzado una figura que nos tiene hoy día”, dijo en entrevista al programa #NPortada. (..) consideró que la Comisión de Constitución debió haber debatido el proyecto de adelanto de elecciones hasta diciembre, pero indicó que este grupo de trabajo recibió presiones y por ello optó por archivarlo.

“Creo que esta Comisión por lo menos tenía hasta para diciembre, porque teníamos que consultar mucho, pero teníamos a al ministro de Justicia, Vicente Zeballos que daba la amenaza de que el 30 de setiembre era el límite. Lo que sí teníamos claro era enfrentarnos a una disolución fáctica, que eso fue”, señaló.

Solo podemos decirle al Sr Olaechea que  ya es tarde para arrepentimientos. El Congreso fue disuelto y  hay un proceso electoral en marcha, la Comisión de Venecia  ya emitió que su opinión la misma que queda pendiente para una reforma constitucional porque no va a revertir en nada al Congreso disuelto y el Congreso no supo esperar, talvez el escenario hubiese sido distinto. !para la próxima!. 

La Comisión de Venecia  defiende que “la decisión de disolver el Congreso no estuvo ligada a la aprobación de la reforma constitucional”.

Interpretación: Es cierto, en consecuencia ¿De que inconstitucionalidad se puede  hablar?. Gran tarea para el TC.

La Comisión de Venecia  aconseja “dar suficiente tiempo para celebrar debates públicos e institucionales que garanticen la legitimidad de la Constitución y su desarrollo a lo largo del tiempo”.

Interpretación:  Esto es precisamente lo que no hizo el Congreso de la República, quien tenía que buscar las consensos mas amplios no solo con los constitucionalistas, sino que con otros sectores representativos de la sociedad, como es el caso de los gremios profesionales, la comunidad académica, entre otros. El adelanto de elecciones era trascendental para el país de acuerdo al contexto político.

Aunque el resultado hubiese sido el mismo pero el efecto o impacto hubiese tenido otras reacciones y quien sabe de pronto hubiese ayudado al Congreso disuelto a no estar disuelto hoy en día. Una cosa distinta es debatir en el pleno trayendo una secuencia de  debates públicos y ponerlos a consideración de la más alta deliberación que era el Pleno del Congreso y, otra muy distinta es archivarlo en una sesión de comisión para sentirse que son “los todopoderosos”  y nos preguntamos ¿De qué les sirvió? de Nada, porque serán siempre recordados como  un Congreso Torpe y obstruccionista, se ganaron a pulso este calificativo. 

Los amplios debates públicos implican organizaciones de foros, seminarios, audiencias legislativas, mesas de discusión, pero nada de eso hubo.

La Comisión de Venecia: “vincular una reforma constitucional a una moción de confianza es inusual” y añade que, aunque el presidente puede iniciar la reforma con la aprobación del Consejo de Ministros, “el Congreso debe ratificar los cambios”.

Interpretación:  El que se diga que es inusual no es lo mismo a decir, que es  inconstitucional. Nuestra Constitución  “no establece ninguna limitación explícita con respecto a los problemas que puedan estar vinculados a una cuestión de confianza. Esa es la imprecisión técnica como muchas otras que tiene que conducir sin duda a  una reforma constitucional. La opinión de la Comisión de Venesia es válida e importante como insumo para  una posterior reforma constitucional. El TC puede interpretar sobre la base de lo que está señalado en la Constitución no puede reformarla. La reforma lo hace el Congreso con el procedimiento del articulo 206. De modo que, podría sentar las bases para una futura reforma.

Lo “inusual”  implica reforma la Constitución y adecuarla a los estándares del derecho constitucional comparado, eso sí se puede hacer para no tener interpretaciones polarizadas. No se le puede pedir al TC que actúa como un “ente salvador o sacrosanto” esa no es su función. sino la de interpretar sobre lo que está en la Constitución.  Para ello, debemos esperarnos a la conformación del Nuevo Congreso. 

Creemos que a partir de las recomendaciones de la Comisión de Venecia, coadyuvaría sobremanera a que se piense en en futuro inmediato introducir reformas constitucionales, porque tenemos vacíos e imprecisiones en la Constitución que se veía venir. Una Constitución que nació de la dictadura fujimorista y que fue manipulada en su respaldo mediante referéndum.

Esa es uno de las torpezas imperdonables en la que han incurrido los Congresos que han desfilado desde el 2000 a la fecha, sin que se haya reformado la Constitución. Hubo una gran oportunidad se presentó en el 2001, pero no prosperó por falta de voluntad política y miremos ahora cómo nos encontramos, Presidentes, Congresistas y demás autoridades juraron ante la Constitucional del  93 y fueron legitimándola. Ahora tuvo que venir una Comisión Internacional de “grandes jurisconsultos” para que nos abra los ojos y poder decir “sí pues tenemos una pésima constitución”. 

Sin duda la opinión de la Comisión de Venecia sería como un  ¨jalón de orejas” para toda la comunidad académica constitucional en el Perú, lo cual nos invita a centrarnos en las experiencias comparadas y no tanto en los sesgos políticos.

 

 

 

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