Indermit Gill Economista Jefe y Vicepresidente Senior de Economía del Desarrollo en el Banco Mundial y Aaditya Mattoo economista jefe para la región de Asia Oriental y el Pacífico, selalan para “Project Syndicate”, que por años la “manufactura” era lo indicado para que los países se desarrollaran.Pero los servicios están mostrando que ella ha sido desplazada en la cadena de valor mundial e impulsar los ingresos.
Hay evidencia que muchos países de ingresos medianos están asumiendo un cambio demográfico que los pone en riesgo de envejecer antes de enriquecerse.Y los de ingresos altos corren el riesgo de estancarse debido a la altísima deuda y al anémico crecimiento de la productividad.
Los impulsos que devinieron de la caída del muro de Berlín en 1989 son ya diferentes. En la tercera década del siglo XXI, ¿tiene realmente sentido que los países en desarrollo hagan una apuesta de todo o nada por la manufactura?. EL Banco Mundial muestra claramente que no es así. Son los servicios.
Ello incluye en una amplia gama de actividades como finanzas, salud, turismo, logística y los beneficios que generan se extienden a otros sectores. Sin embargo, en relación con la fabricación, siguen teniendo una mala reputación.
Supuestamente, son notoriamente lentos para innovar, difíciles de comerciar y difíciles de liberar de las restricciones regulatorias. Los servicios representan ahora más de dos tercios del PBI mundial y la mitad del comercio mundial . Los ejemplos más llamativos provienen de la cuna del «milagro asiático».
Ello pues la manufactura que funcionó de maravilla en el este de Asia, las circunstancias y necesidades de estos países han cambiado. Sus poblaciones están envejeciendo rápidamente, la economía mundial se está fragmentando y se están adaptando. La proporción de servicios creció del 44% de la actividad económica en China al 53%, y del 44% al 48% en otras economías de Asia oriental. Estos sectores ahora representan casi el 50% del empleo en la región, frente al 42% de hace una década.
Este cambio refleja el rápido aumento de las tecnologías digitales ,casi tres cuartas partes de la población de Asia oriental y el Pacífico tiene ahora acceso a Internet, lo que supone un aumento de siete veces desde 2000, así como una modesta liberalización del comercio de servicios.
La apertura de los servicios a la competencia ha impulsado una mayor productividad laboral incluso en la manufactura y la agricultura, donde las empresas pueden verificar los precios, entregar bienes y recibir pagos de manera mucho más eficiente. Los servicios contribuyen ahora más que las manufacturas al crecimiento general de la productividad laboral, una condición esencial para el aumento de los salarios.
Sucede en Vietnam, , la productividad laboral aumentó un 2,9% después de que el gobierno suavizara las restricciones a la entrada y propiedad extranjera en varios sectores de servicios entre 2008 y 2016, compromisos de reforma que formaron parte de la adhesión de Vietnam a la Organización Mundial del Comercio.
Los servicios además , están impulsando la inversión extranjera directa, con una tasa de crecimiento de la IED en servicios que supera a la del sector manufacturero en un factor de cinco.
También está impulsando la demanda de trabajadores más cualificados. Cerca del 40% de los trabajadores formales de los servicios digitales en Asia Oriental tienen hoy un título universitario o superior. Genera incluso mayores oportunidades económicas para las mujeres.
Sin embargo, debido a que la trayectoria de los servicios está tan estrechamente ligada a la difusión de las tecnologías digitales, las economías en desarrollo no se han beneficiado por igual.
Los países con el crecimiento más rápido en servicios tienden a ser las economías de ingreso mediano alto, especialmente en Asia oriental. En esas economías, los servicios han pasado de representar el 40 por ciento del PBI en 1970 a alrededor del 50 por ciento en la actualidad.
Sin embargo, en los países de bajos ingresos, los servicios como porcentaje del PIB siguen siendo de alrededor del 40%, prácticamente igual que en 1970. Incluso en los países más pobres, los servicios representan un camino prometedor hacia la prosperidad futura.
Pueden ayudar a todos los países a pasar de la categoría de ingresos bajos a la de ingresos medios y a la de ingresos altos. Pero primero, debemos rechazar la falsa elección entre los servicios de apoyo y el apoyo a la fabricación.
Los responsables de la formulación de políticas deben hacer ambas cosas, al tiempo que maximizan el potencial del sector de los servicios para generar crecimiento y empleo.
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