NACIONES UNIDAS — La presidenta de la República del Perú reafirmó el compromiso de su país con la Carta de las Naciones Unidas y sus tres pilares fundamentales: paz y seguridad, desarrollo y derechos humanos. Evocando los más de 5.000 años de historia civilizatoria del Perú y la red vial del Qhapaq Ñan como símbolo de integración, la mandataria presentó una hoja de ruta centrada en la seguridad nacional, la transformación educativa y la defensa estricta de la soberanía frente a injerencias externas.
- Ofensiva frontal y recalificación del crimen organizado como terrorismo
El primer gran desafío expuesto fue la lucha contra la delincuencia común y el crimen organizado transnacional. La jefa de Estado caracterizó esta amenaza como una «guerra no convencional» sin frentes definidos ni uniformes, alimentada por delitos como el narcotráfico, la minería ilegal, la trata de personas, la extorsión y el sicariato.
- Nuevas medidas de seguridad: Planteó calificar formalmente a estas estructuras criminales como grupos terroristas, lo que permitirá establecer un marco normativo para que las Fuerzas Armadas brinden apoyo directo a la Policía Nacional.
- Cooperación internacional: Destacó la participación del Perú en el Pacto de Santiago y su reciente incorporación al «Escudo de las Américas» para articular inteligencia y persecución penal contra estas redes.
- Reforma educativa integral y restablecimiento de la autoridad
Como segundo pilar, se presentó la educación como la principal herramienta de prevención de la violencia y transformación social. La mandataria argumentó que las deficiencias del sistema educativo están directamente vinculadas a los factores de riesgo de la criminalidad.
- Escuela de Directores e infraestructura: Anunció una reforma estructural que incluye la creación de una escuela de formación para directores escolares, mejora de infraestructura y fortalecimiento del aprendizaje digital.
- Restablecimiento de la disciplina: Criticó la imposición de «agendas ideológicas y culturales externas» que, a su juicio, han erosionado la autoridad docente en las aulas, e hizo un llamado a garantizar espacios escolares seguros y basados en el respeto.
- Fortalecimiento institucional, modelo económico y brechas sociales
La presidenta resaltó los avances económicos del Perú en las últimas tres décadas, destacando la derrota del terrorismo en los años noventa, la triplicación del Producto Interno Bruto (PIB) en términos reales, el incremento de 15 veces en el valor de las exportaciones y la consolidación de una de las monedas más estables de la región. Sin embargo, reconoció que persistieron profundas brechas sociales y problemas estructurales que los últimos gobiernos no lograron resolver.
Asimismo, ratificó a la familia como pilar irremplazable de la sociedad y subrayó que la democracia requiere un poder judicial autónomo e imparcial donde la defensa de los derechos humanos proteja verdaderamente a las víctimas y a los agentes de las fuerzas del orden en primera línea, en lugar de generar impunidad.
- Rechazo al «pensamiento único» y defensa de la soberanía
Finalmente, la mandataria dirigió un mensaje a la comunidad internacional solicitando que las Naciones Unidas actúen con imparcialidad y sin cálculos ideológicos. Exigió respeto a las decisiones soberanas de cada pueblo, rechazando los intentos de homogeneizar el pensamiento o imponer «democracias de molde».
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