Dom. Sep 27th, 2020

El vómito de una humanidad en tiempos de COVID-19 ““Expulsión de todo aquello que nos impide ser mejores personas”

 30 de junio de 2020

El vómito de una humanidad en tiempos de COVID-19

“Expulsión de todo aquello que nos impide ser mejores personas”

Por Lesly Llatas Ramírez

Abogada y Magister en Derecho Constitucional y Derechos Humanos (Perú)

La pandemia COVID-19, no solo ha desnudado las deficiencias del Estado y las debilidades de quienes lo conducen, sino que además ha desnudado la consciencia de la propia humanidad y al punto como vamos no se sabe que es peor la pandemia en sí o lo que se va conociendo desde esa tribuna humana llamada conciencia, que muestra a los seres humanos tal como son.

El vómito representa el “arrojo o la expulsión” de todo aquello que impide que seamos mejores personas con verdadera sensibilidad y vocación de respeto por la dignidad humana.

En este contexto, COVID-19, hemos visto la degradación de una humanidad que ahora vomita sus propias oscuridades. En este contexto, hemos sido testigos de cómo muchas personas y/o empresarios se han aprovechado del dolor ajeno, por ejemplo, el encarecimiento de las medicinas, de los balones de oxígenos indispensable para salvarle la vida a pacientes con COVID, tarifas onerosas en las clínicas privadas, que no van de la mano con la sensibilidad y la protección de la salud, de la vida de las personas.

La salud es un derecho humano no un objeto de comercialización. Esta pandemia nos ha hecho conocer el miedo, el pánico, el riesgo de vida y de la salud, los tratos inhumanos de algún personal médico en los centros de emergencia de los hospitales públicos, la discriminación de personas en razón de su sexualidad, con tratos humillante por parte de algunos malos efectivos policiales; el egoísmo en potencia al punto de desabastecer las farmacias para comprar medicinas y de igual forma con el oxígeno; personas inescrupulosas que buscan la  forma de seguir haciendo a los demás, estafando en forma cibernética, con el tema de los bonos de ayuda social para los grupos vulnerables o con el retiro de dinero de las AFP, utilizando la inteligencia, los conocimientos para dañar y destruir, más no para servir a tu país o contribuir con el progreso y desarrollo del mismo; de igual forma, personas con cero escala de valores y con una perversión sin límites que utilizan las redes sociales para perpetrar la pornografía infantil; el ejercicio de violencia hacia  los integrantes del grupo familiar en tiempo de COVID-19, se ha constituido en un indicador que lamentamos profundamente.

Otros de los escenarios, personas que han desobedecido las medidas del gobierno dentro de un estado de emergencia y cuarentena para enfrentar la pandemia COVID-19, saliendo a las calles para ganarse la vida no importándoles el riesgo de contagios, por no haber recibido en algunos casos el apoyo del gobierno o que habiéndolo recibido no es suficiente para darles protección a sus familias. Ello, producto del desorden y la informalidad.

La pandemia nos has desnudado tal cual somos, siempre queremos torcer el camino pensando que podría ser la solución más rápida  y efectiva pero no “somos conscientes” que dejamos secuelas  grabadas en nuestros espíritus y en el registro de vidas, sin saber que solo somos aves de paso en este mundo, y eso es lo que también nos demostró la pandemia y que a muchos se los llevó sin darles una oportunidad de enmienda y nosotros que aún estamos con vida ¿Qué hacemos? Nos aprovechamos del dolor ajeno.

La pandemia ha representado un espejismo para todos y creo que, sin excepción. Tenemos que vomitarlo todo para volver a empezar. Arrojar estas oscuridades de nuestro ser para quedar libres de ataduras, de sombras y de espantos, de vanidades y egos; de soberbias y revanchismos; de prejuicios que nos han destruido como humanidad.

Así como una persona expulsa a través del vómito cuando algo le cae mal, es exactamente lo mismo, lo que pasa con la humanidad ahora, con la diferencia de que esta expulsión es gran escala.

Ir por camino recto que solo tiene un solo sentido el del “respeto a la persona y a la Ley” y un camino correcto, aquél que con actitudes de enmiendas podemos procurar un estado de paz y felicidad.

TÚ DECIDES EL CAMBIO EN TU VIDA O TE QUEDAS EN EL LAMENTOS DE TUS PROPIAS OSCURIDADES.

 

 

 

 

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