Liderazgos que hunde al Perú. ¿Cuántos siglos tendrían que pasar para que el Perú cuente con un liderazgo político acorde con los intereses de todos?

¿Cuántos siglos tendrían que pasar para que el Perú cuente con un liderazgo político acorde con los intereses de todos?

Camino a los 200 años de independencia nos aproximamos hacer algunas reflexiones para nuestros políticos y para la política peruana. Usar el término “nuestros” nos llevaría a la concepción de un sentimiento de orgullo, de que peruanos incursionen en la política con una visión de país, incluso de patriotismo y no nacionalistas para evitar ser “confundidos” con inclinaciones partidarias. Pues si nos damos cuenta, hasta el término “nacionalista” fue corrompido, manoseado en su estricto sentido. ¿Quiénes lo hicieron? La respuesta es obvia.

Caminamos a la celebración al tan mentado Bicentenario con escenarios políticos polarizados los “anti” “los extremistas” y con él la de degradación de la clase política peruana y sí es que acaso se le puede tildar de “clase”.

Lo que hemos visto en estos últimos tiempos es la sumatoria de torpezas y errores no corregidos, oportunidades que fueron desaprovechadas para introducir enmiendas, partidos políticos que hicieron historia “alguna vez” pero la gloria de aquéllos que se fueron no alcanzan hoy para remediar el presente y aunque sí el futuro si se sabe como hacerlo.

Partidos políticos que se quedaron en el

tiempo y espacio dormidos, no rugen, no se levantaron, no hicieron expresión de interlocución con el pueblo peruano, es decir, con nosotros, dejaron “morir” el encanto y la credibilidad.

Aparecieron en nuestra historia política, agrupaciones independientes en reemplazo de los partidos políticos tradicionales como “castigo” a su indiferencia con el país. Así tenemos Cambio 90 con el que se inició el “fujimorismo” en el Perú, se sumó Nueva Mayoría y hoy Fuerza Popular (keiko) que ha conducido a nuestro país a un abismo político y que gracias a este movimiento (porque no son un partido político) político familiar, el Perú está socavado con liderazgos torpes.

Ni siquiera los nuevos rostros como las señoras Bartra, Letona, Salazar, Alcorta, Aramayo, Becerril, Mamani, Tubino, entre otros sin contar con las antiguas militantes Salgado, Chávez y Lozada han podido cambiar el horizonte de las cosas, han hecho un arduo trabajo para demostrarse asimismos y al país  que no fueron hechos para la política.

Puede que en sus respectivos ejercicios profesionales sean brillantes no lo ponemos en duda, pero en lo tocante a la política peruana en definitiva no son opciones para un liderazgo político ni de representación nacional.

El Fujimorismo en sí sean “Keikistas o Albertistas” son una misma línea y ni siquiera como movimiento o corriente política podrían ser una opción de gobierno para el Perú, después de todo lo que hemos vivido.

El Fujimorismo no es un partido político en estricto sentido, son producto de una creación de intereses y apetitos de poder familiar en una línea de continuidad y el Perú está por encima de todo esto.

Nosotros como electores, hemos elegido por la improvisación, Alberto Fujimori fue fruto de la “improvisación política” y miren a donde nos ha conducido un error de esta naturaleza, descartando ilustres peruanos como Mario Vargas Llosa hoy premio nobel de la Literatura, Javier Pérez de Cuellar ex secretario general de la ONU, quienes en su momento también incursionaron en la política peruana.

Ollanta Humala y Nadime Heredia, Mercedes Araoz, Pedro Pablo kuczynski, son producto de la improvisación política, miremos ahora como están y en donde están, lamentable situación y cómo nos han perjudicado como país gracias a errores políticos puestos en marcha por incompetencia, egoísmo, vanidad, ambición de poder. Pero el peor error y engaño total a la democracia lo representa Alejandro Toledo. ¿En qué lugar estuvo el Perú para ellos? Incluso el actual Presidente de la República Martín Vizcarra, no está exento de la improvisación política.

Por su parte Alan García Pérez, ex líder del Apra, un hombre que empezó su carrera política como la continuidad de Haya de la Torre y de un ilustre Luis Alberto Sánchez, pero que con el tiempo se fue contaminando por su profundidad vanidad y egocentrismo al punto de que no era admisible otro liderazgo dentro del APRA que no fuese él, hoy fallecido, lamentable.

La suerte está echada para el APRA también, ensombrecido por su alianza con el Fujimorismo, caminando sobre los escombros, no dieron lugar a renovación de cuadros, se endiosó a un líder por mucho tiempo sin preocuparse siquiera por preparar nuevos cuadros. ¿Qué fue lo que hicieron con el liderazgo de Haya de la Torre, de Luis Alberto Sánchez? El Apra hizo historia en el Perú, por la calidad de sus líderes como grandes oradores políticos que engrandecieron a la política peruana.

Nos preguntamos ¿Qué hizo la militancia aprista con estos liderazgos? El costo político es muy grande, pues no se trata solo de “nuevos rostros” sino de la imagen propia de un partido que fue historia en el Perú y hoy caminando en una profundidad oscuridad. Pasarán muchos años por no decir algunos siglos para que el APRA vuelva a ser ese partido histórico.

¿Y qué hay del PPC, Acción Popular como partidos tradicionales y que también han hecho historia en el Perú? Pasan por el mismo escáner ciudadano, la percepción de una falta de liderazgos y desconexión con el pueblo del Perú

Por su parte el PPC, un líder fundador Luis Bedoya Reyes quien supo ceder espacios dentro de su partido para la creación de nuevos cuadros cuyos liderazgos no pudieron sostenerse en el tiempo y espacio por sus propios errores políticos.

Aunque Acción Popular haya despertado después de haber estado dormido “largo tiempo” por la elección de Jorge Muñoz como Alcalde de Lima; sin embargo, ello no es suficiente ante la polaridad política que vive el país. Tuvo mentores políticos importantes y que hoy tiene el reto de volver insertarse a la política peruana con una renovada visión de país.

¿Necesitamos de partidos políticos? Por supuesto que sí, pero de partidos no de la improvisación.

Como electores también somos responsables de haber delegado en quien no debíamos, la conducción de nuestro país y de nuestros intereses. Esto es un error que no podemos volver a repetir.

Ahora en este presente tan polarizado y confuso en el que vivimos, tenemos 24 partidos políticos inscritos en el Jurado Nacional de Elecciones que solo reviven en tiempos de elecciones y el resto de los días, meses y años ¿qué hacen?  Solo “trabajos sorretados” ¿Se ha trabajado acaso en liderazgos para el Perú? ¿Se han preocupado siquiera por ganarse a pulso la confianza de la ciudadanía? ¿Dónde están? Y en medio de todo ello, un electorado confuso y socavado que canjeó su voto por “un regalo”. Estaba a la vista tanta necesidad y ¿qué hicieron?  Un aprovechamiento político del mismo.

Como electores ese el “karma” que tendremos que asumir el haber elegido a representantes nacionales que le traicionaron nuestro encargo político. ¿Podemos transmutarlo? Sí se puede transmutar ¿Cómo? siendo más conscientes de los errores cometidos y no tropezar con lo mismo. Consciencia y aprendizaje es lo que nos corresponde como ciudadanos.

Para construir nuevos liderazgos no se hace imitando la personalidad de quienes ya se fueron, sino los conocimientos que nos dejaron, con el aprendizaje constante, con errores corregidos y entendiendo lo que es “amplio consenso”. Les corresponde a los políticos la enmienda, ganarse a pulso la confianza del pueblo, la humildad, formación y vocación en favor del Perú.

La política no es corrupta, son las personas hombres y mujeres quienes han hecho de la “política” un instrumento para corromper.

Repasemos la historia, traigamos al presente los liderazgos de Haya de la Torres, Luis Alberto Sánchez, Fernando Belaúnde Terry, Alfonso Barrantes, Manuel Ulloa, entre otros “históricos de la política peruana” saquemos lo mejor de esta herencia política y construyamos nuestro porvenir político.

El Perú es nuestro país, nuestra tierra, para defenderla, protegerla y colocarla por encima de todo, debemos como ciudadanos aprender de nuestros errores y en la enmienda que hagamos elegir bien y de forma responsable en el que mi voto, tu voto y el de todos no sea porque me regalaron “comida” “una cocina”. El voto responsable también implica no volver a elegir a quienes “le han hecho tanto daño al Perú con sus acciones”.

Sobre Lesly Llatas Ramírez

Abogada, docente y Magister en Derecho Constitucional y Derechos Humanos. Especialista en Derechos Humanos, Internacional, Internacional Humanitario y Constitucional.

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