Reliquia cutervina que mereció ser preservada, por el profesor Alfredo Piedra

14 de enero de 2020

Tal vez, (no contamos con testimonios escritos), a partir de la fundación cristiana de Cutervo, por el Padre Agustino Evangelizador Fray Juan Ramírez (sólo hemos recibido transmisión oral) se estableció la ciudad española de Cutervo. Es posible que esta se construyera teniendo como centro a la actual Plaza principal.

Se dice que en 1635 se construyó la Iglesia (actualmente derribada) en el mismo sitio que ocupaba la actual de más de cien varas de oriente a poniente, con una muralla, al lado derecho de la Iglesia de seis torres y dos arcos de torre a torre (datos compilados de don José Isidro Guerrero. – libreta 1778). Posiblemente atraídos por el clima y fertilidad de tierras, llegaron muchos españoles y se quedaron, constituyendo una sociedad de estilo medioeval europeo, con señor feudal y siervos.

Rescatamos de aquella época histórica, los edificios de las Iglesias Matriz y de la Merced; las haciendas, la presencia de la Virgen de la Asunción, de San Juan Bautista, de las tradicionales corridas de toros; de las transacciones comerciales de agosto; de la veneración y fiesta a San Isidro en Conday, de San Pedro con los maychilejos de Chipuluc, de San Francisco de Payac; de las aisas; de la celebración de la Virgen de la Candelaria de Sócota; de la cría de los caballos  de paso y gallos de pelea, de la música española y las representaciones dramáticas, de la unción mística de sus mujeres, de la lengua castellana; y de la raza blanca y o mestiza, pero poco o nada indígena; así mismo datan de esa transculturización las virtudes morales y de recato de sus mujeres y la valentía indómita de sus hombres cuando son injustamente zaheridos.

Una de las reliquias que se han perdido debido al poco o casi nada espíritu de conservación de nuestras autoridades eclesiásticas y políticas de esa época representa la Iglesia “La Merced”

El pensador cutervino Alfredo Piedra Guerrero en su obra “Crónicas: Sinopsis histórica de Cutervo”.

La Iglesia de la Merced, formó parte del Convento Mercenario construido en la Colonia, en dicho templo se veneraba a nuestra Señora de la Merced, cuyo rostro según se dice en  un documento histórico era imborrable: “Estaba pintada en la pared del Convento que muchas veces el R.P. Fr. Olano Camogran y P.M. José Silva, pretendieron –refiriéndose a la Virgen de la Merced –   borrarla y nunca lo consiguieron, antes si la Providencia quiso que resplandeciese su rostro cada día con más resplandor y hermosura”. “Apuntes para una Monografía de Cutervo”.- Tomás P. Gálvez Quispe.

Todavía recuerdo que de niño, con la palomilla de mi época, subíamos de dos en dos la gradería de adobes y piedras que conformaban la subida a la llamada “Torre de la Merced” y que servía de campanario a la Iglesia del mismo nombre; en la espadaña yacía una campana media sorda y resquebrajada, y recuerdo que durante los días de la tradicional festividad en homenaje a San Juan Bautista de aquellos tiempos, se la tocaba a arrebato, siendo su ejecutante un hombrecillo al que conocíamos como el “bonito”, el mismo que como impulsado por algún rito olvidado pero significativo heredado de otros tiempos, quería expresar algarabía en la nota auténtica de las fiestas sanjuaninas. La verdad es que mientras mi estada en otras latitudes, la Iglesia se derrumbó, el solar se vendió y se construyó en ese lugar una casa nueva con tienda de abarrotes en la esquina “ñata”.

Pero inquiramos más datos a la historiografía sobre tan legendaria y simbólica construcción. Se la llamaba “La Iglesia de la Merced” y permanecía cerrada todo el año, salvo el 16 de agosto de cada año en que se rendía homenaje a una Virgen pintada en la pared central que servía de altar mayor y que a su manera de decoración se la había edificado un trono principal.

Sobre esta venerada imagen hemos recibido una tradición oral que nos ha llegado, posiblemente, desde nuestros tatarabuelos, más conocida como la pintura del milagro de la Virgen de la Merced.

En las paredes laterales muchos nichos de otras tantas imágenes en hermosos altares de artísticas talladuras, algunos de los cuales los he visto hasta hace algún tiempo en la antigua capilla llamada de San Ramón de Pueblo Nuevo. Entre otras particularidades recuerdo que allí se cavó una sepultura profunda para enterrar temporalmente al Reverendo sacerdote Presbítero Clodomiro Piedra Contreras, muy reconocido por sus virtudes cristianas e intelectuales.

El edificio visto por fuera, tenía forma rectangular, situada en la parte Nor-Este de la Plaza de principal, entre las calles Comercio y la Merced; con una sola torre hexagonal y una especie de capiteles truncos como adornos hacia la entrada principal; toda ella estaba edificada con adobes y techos de dos aguas; parecía como que debido a la constante humedad se hubieran reblandecido las paredes, y que en su tiempo seguramente, fue la más importante construcción en Cutervo. Fray José Carceller, uno de los Agustinos más importantes que vinieron a fundar la Parroquia de su Orden  hacia 1940, el mismo que se hiciera célebre por la simpatía que supo despertar en la población, sobre todo, entre la juventud, y que reconstruyó los ambientes de la Iglesia Matriz de la ciudad; en el Novenario que escribiera y editara para el culto de la Santísima Virgen de la Asunción, Patrona de Cutervo, en las primeras páginas del susodicho novenario, en lo que titula nota biográfica nos dice: “Nuestra Señora de las Mercedes, cuya festividad se celebra cada año el 16 de agosto, día segundo de las fiestas patronales, tuvo también cofradía propia, fundada en el año 1762.

La imagen en cuyo honor se estableció la cofradía fue la misma que ahora se saca en la procesión del día 16 de agosto, y que venerada en el templo parroquial, pues no existía en aquellos tiempos la capilla de la Merced, capilla construida por el Párroco Mercedario Fray Toribio Duárez el año 1824, para venerar en ella la otra imagen de la Merced llamada “del Milagro”, y cuya pintura colonial se encontraba últimamente en el Templo “Nuestra Señora de la Asunción” que un 3 de setiembre del año 2018 una de sus torres cayó al suelo debido entre otras causas  a los trabajos de excavación utilizando maquinaria pesada por orden del Párroco en un lugar contiguo al templo, que era el llamado “Parque Infantil” para realizar construcciones debilitando las paredes de adobe y por ende el colapso de una de las torres del templo por su añeja construcción y que en lugar de buscar su restauración y que espero más adelante poder hacer una crónica de este atentado contra los patrimonios históricos, culturales y cristianos poder manifestarlo a través de éste medio fue terriblemente destruida por la ignorancia de una organización ronderil utilizada, un 13 de mayo de éste año que estamos concluyendo; y menciono esto porque ahí estaba esta pintura incrustada en una de las paredes, con el derribamiento me pregunto ¿Lo habrán también destruido? ¿lograron siquiera rescatarlo? ¿Dónde lo tienen?, lastimosamente hasta ahora no salen a contestar estas interrogantes.

 

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