Opinión: Teología Política “La historia de la humanidad nos muestra la forma en que la religión ha sido, es y será usada para fines políticos” por Luis Felipe Polo

26 de octubre de 2020 

 

Teología Política

“La historia de la humanidad nos muestra la forma en que la religión ha sido, es y será usada para fines políticos”

 

Por: Luis Felipe Polo G.

Candidato a Doctor en Teología Magister en Administración de Empresas Experto en Derechos Humanos y  Resolución de Conflictos

Email: luisfelipepolo@gmail.com

www.luisfelipepolo.com

 

La historia de la humanidad nos muestra la forma en que la religión ha sido, es y será usada para fines políticos. Desde los países más poderosos hasta los más pequeños, las “estrategias” de los políticos para ganar votos de conglomerados religiosos son diseñadas de manera muy particular. Desde candidatos que son líderes religiosos de diversas iglesias, hasta políticos que se acercan a la religiosidad con tal de ganar votos, la religión tiene mucha incidencia en la política.

En la mayoría de los países, las relaciones entre lo político y lo religioso han marcado profundamente la historia para bien y para mal en los pueblos. Las jerarquías y estructuras políticas de la religión interactúan ya sea de forma abierta o secreta con las jerarquías y estructuras religiosas de la política, creando confusión tanto en feligreses como en la sociedad en general.

Existe una casi permanente injerencia de los sistemas religiosos en la vida pública; y, a la vez, desde lo público y por medio de la política hay un intento de incidir e influir en lo religioso especialmente sobre la conciencia de las personas para administrarla y de ser posible dominarla. Basta ver los comportamientos de los políticos para apelar a temas religiosos y a religiosos apelando en temas políticos, posiblemente ambos se necesitan.

Sin embargo, no se trata de únicamente temas que atañan a la religión y a la política en que las sociedades deben de responder o adecuarse, sino que bajo las actuales circunstancias humanas es importante profundizar más bien en una necesaria teología política que sea compatible y entendible por todos los sectores, sin fanatismos ni extremismos.

La discusión sobre lo que significa “teología política” ha revolucionado desde sus primeros intentos no porque haya cambiado el concepto de teología, sino porque el termino política es interpretado y casi siempre conceptualizado dependiendo de la problemática en que se la circunscribe. No es que solo la teología política tiene muchos significados, sino también es sujeto de fuertes discrepancias y fuertes malentendidos donde ha cambiado a través de la historia y se ha prestado para adecuarlo a cada época, por eso es importante señalar que la teología política aparece como un correctivo crítico frente a lo que conocemos hoy como simplemente teología cuya propiedad es la iglesia, ya sea en sus dimensiones trascendental, existencial y personalista.

La teología política busca ir más allá de esa actitud cerrada de la iglesia y busca a través de doctrinas políticas usar el mensaje cristiano, aunque ha sido inevitable que se siga viendo al cristianismo y su lenguaje espiritual y predicante como exclusividad de lo religioso lo que hace separarse de la sociedad. Se trata entonces de abrir a la teología para democratizar – en el buen sentido de la palabra- tomar el nombre de Dios sin exclusividades.

La otra vía es que, la aparición de la teología política es un intento de reformular el mensaje del cristianismo teniendo en cuenta a la vida pública como una oportunidad de buscar desde la teología misma la verdad y predicar abiertamente el cristianismo a la sociedad e influir en el ser humano las enseñanzas cristianas.

La teología política es diferente de una teología social o de un evangelio social, vas más allá de las clásicas teologías para convertirse en una especie de conciencia crítica relacionado en la aplicación fundamental partiendo de la teoría hacia la práctica ya que está inmersa en ideas que involucran a las sociedades y al quehacer de las instituciones públicas. Evita por todos los medios teologizar a la política a través de las iglesias ya que más bien trata de que la teología política sea practicada desde toda ideología.

La teología política nace como un pensamiento para separar a la Iglesia del Estado, ya que ambas instituciones han estado ligadas y eso significaba la secularización de las instituciones del estado y muchos de los conflictos bélicos se iniciaron por causas religiosas.

Lo más importante es que la teología política no tenga vinculación política alguna con la Iglesia, lo que hace es reconocer por razones teológicas que existe un mundo secular y que es legítimo; sin embargo, no significa que a través de la Iglesia se haga política, lo que es muy diferente que a través de la Iglesia se pueda difundir la teología política pero no como vinculación política sino más bien como ideas preconcebidas que tiene que ver con el quehacer público y que es preocupación de todos.

Se necesita una teología política diferente a la tradicional porque esta última es exclusiva al cristianismo y orientada hacia la salvación de la persona, mientras que una teología política debe estar enfocada permanentemente a un enfoque crítico del sistema social en cada cultura y realidad geográfica del que es vista. A pesar de tener conceptos controvertidos, la teología política siempre ha existido y seguirá existiendo mientras la humanidad ejerza su libertad de ejercicios públicos. Para algunos la teología política seguirá siendo inspirada por la fe en la revelación; y, para otros, al margen de sus posiciones políticas sigue siendo un escudo para el ejercicio político.

Lo lamentable es que en medio de una crisis del ejercicio político en la mayoría de los países del mundo, ni por asomo la clase política actual menciona a la teología política como punto de partida para cambiar las posiciones opresivas venga de donde venga; y, por el contrario sus planteamientos son alejados a la necesidad de una nueva concepción del mundo, y no aprovechan los principios de la teología política para rescatar el ejercicio público y crear nuevos liderazgos para construir diferentes tipos de sociedades respetando los derechos humanos.

Lo que se tiene que evitar es el involucramiento de la teología política desde la óptica religiosa y aunque de manera legal no existe ninguna vinculación entre la iglesia y partidos cristianos, es más que evidente los nexos entre la iglesia y clérigos de estas que tienen vinculación con partidos políticos ya sean liberales o conservadores. El ejercicio de la política va más allá de la teología política e incluye el derecho y la ética que si bien es cierto son saberes filosóficos, no por eso dejan de tener relación con la teología y especialmente con la teología política.

Muchos regímenes de gobierno en el mundo han usado en los últimos 100 años o más a principios cristianos como fuente de su ideologización política. Ideas capitalistas y socialistas han sucumbido a las enseñanzas de Jesús y han llevado al límite de usarlas como fuente para el ejercicio de su poder político; sin embargo, la mayoría de los sistemas económicos en el mundo -aunque están regulados como estados laicos- arrastran políticas económicas que fueron creadas por políticos cristianos han fracasado ya que el mundo sigue viviendo un estado de pobreza, desigualdades e injusticias.

Ante una crisis generalizada de los estados por causa de su clase política, es importante afrontar y enfrentar a través de la reflexión que signifique priorizar las necesidades de la humanidad antes que discusiones filosóficas, teológicas y doctrinarias que no servirán de mucho para devolver la esperanza a la humanidad.

El poder político debe ser humanizador; es decir, asumirlo con la noble tarea de servir desde donde la persona este para que use el poder en beneficio de otros grupos. Ese poder debe ejercerse y ser iluminado por la verdad y el amor hacia los demás, ya que un poder bien ejercitado va a llevar a la población a mejores condiciones de vida, a una dignidad simple y a un respeto por los derechos humanos en general que permita un mundo solidario y de paz.

Quien pretende ser gobierno debe tener como fuente de inspiración a los derechos humanos, complementarse con la teología política para que sus planteamientos estén por encima de corrientes ideologizadas y así alcanzar el bien común con respuestas para la humanidad y así recuperar la fe, esperanza y amor.

Hasta la próxima semana.

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