Ucrania frente a la invasión

La globalización marcada por la revolución tecnológica, un creciente comercio internacional, una reducción progresiva de la pobreza a nivel global en los últimos treinta años, un sistema de Naciones Unidas con más recursos financieros, pero con menor liderazgo y capacidad resolutiva en el plano político; nos obligan a analizar los procesos en marcha desde varias perspectivas.

El mundo sigue con preocupación la invasión a Ucrania, como una ofensiva militar que rompe el marco establecido por la Carta de Naciones Unidas, poniendo al descubierto como la política exterior de la Unión Europea carece de cohesión para adoptar acciones rápidas y firmes, frente a una Rusia dispuesta a recuperar los territorios que fueron parte de la URSS y convertirse en un actor relevante que desafía a la Unión Europea y los Estados Unidos.

Ucrania está resistiendo en el plano militar, lo que parece ha sorprendido a los estrategas rusos, que seguramente estimaron lograr una contundente victoria en pocos días.
La llamada “guerra fría” aparentemente concluyó en 1991; sin embargo, la democratización de la Europa del Este, el fortalecimiento de la Unión Europea, el avance de la OTAN, la aparente hegemonía norteamericana, las grandes trans- formaciones ocurridas en la República Popular China, el mayor peso de la India y el Asia Pacífico en la economía internacional; significaron sólo un receso en la confrontación política de los años de la abierta bipolaridad.

No nos debemos sorprender que una otra potencia hegemónica, pretenda reposicionarse en un mundo cambiante. La Rusia zarista, la Rusia de los bolcheviques, de Lenin, Stalin y la Rusia de hoy tienen en común el nacionalismo y el militarismo como signo; el inmenso territorio euroasiático y los ingentes recursos naturales de Rusia representan una fortaleza para un país con historia y tradición. Sin embargo, en mi concepto las nuevas generaciones rusas, tienen una visión más abierta respecto a la economía internacional, a la cultura universal, lo que explica las movilizaciones y protestas ciudadanas ocurridas en las principales ciudades del país en los últimos días.

La Rusia construida en los últimos treinta años, comprendió las ventajas de una mejor inserción en los mercados internacionales, buscó nuevos mercados para sus productos, trató de insertarse en el Asia-Pacífico e incluso organizó un mundial de fútbol con éxito. La invasión a Ucrania desacredita al gobierno de Putin, lo aísla políticamente y las sanciones financieras en tan solo unos días tienen consecuencias en la fuga de capitales y en el alza de las tasas de interés dispuesta por el banco central ruso.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el veto de Rusia y la abstención de China e India demuestra su inoperancia; mientras que las imágenes de los refugiados mujeres y niños en especial sensibilizan a la opinión pública internacional. No nos confundamos, la sociedad rusa está mucho mejor conectada e informada, que la de un país como la República Popular China, en la que un sólo partido gobierna, censurando y reprimiendo cualquier atisbo de oposición política.

Ucrania está resistiendo en el plano militar, lo que parece ha sorprendido a los estrategas rusos, que seguramente estimaron lograr una contundente victoria en pocos días. Estados Unidos no está a la altura de las circunstancias y el presidente Biden demuestra falta de iniciativa y liderazgo. Putin no tiene hoy al frente a líderes como Ángela Merkel o Donald Trump y tiene claro que la salida del Reino Unido de la Unión Europea y el nuevo gobierno socialdemócrata en Alemania, así como la campaña presidencial en Francia, le otorgan cierta ventaja.

Considero que la opinión pública internacional debería manifestarse de manera contundente en las principales ciudades europeas y norteamericanas. Más aún llama la atención la pasividad de los organismos internacionales de derechos humanos y por cierto es evidente que la Agenda 2030 de Naciones Unidas, pasa a un segundo plano frente la crisis sanitaria y a la invasión de Ucrania. El mundo enfrenta nuevos retos y desafíos, lo que exige que el sistema de las Naciones Unidas sea examinado; la invasión a Ucrania debe ser rechazada, encontrándose mecanismos de coexistencia pacífica entre los estados.

Sobre José Torres Iriarte

Abogado, Analista político e internacional Correo:

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