Dom. Oct 25th, 2020

Retorno de la bicameralidad: Congreso de la República debate los proyectos de ley que proponen la reforma constitucional y el retorno a la bicameralidad

7 de octubre de 2020 

La Comisión de Constitución y  Reglamento del Congreso que preside Omar Chehade Moya (APP) continuó con el debate de los proyectos de ley 3996/2018, 4111/2018, 4227/2018, 6123/2020, 6132/2020 y 6281/2020, que proponen  la reforma constitucional en torno a la posibilidad de volver a establecer el sistema bicameral en el Perú.  La Comisión tuvo como invitados a expertos constitucionalistas y parlamentario como es el caso de César Delgado Guembes quien precisó que “Necesitamos examinar en qué medida la relación que se produce entre las cámaras, el Poder Ejecutivo, el pueblo, y los representantes puede ser solucionado con el solo cambio de las cámaras”.

Si bien el sistema bicameral juega un rol trascendental como articulador entre los diversos poderes del Estado, según la experiencia de diversos países de América Latina el proponer este cambio para el sistema político peruano no debe significar que pasemos por alto “una realidad inconclusa, como es el mal funcionamiento del régimen unicameral”. Cualquier cambio que se proponga en el sistema político no pierde de vista ese objetivo

“No cabe esperar una mejora”, prosiguió, “independiente de otras variables como el régimen electoral, la relación con los partidos políticos o con el Poder Ejecutivo. No puede obviarse que la reforma política es una de las tantas variables que deben analizarse para conseguir que nuestro régimen representativo sea más eficiente”.

Por tanto, sostuvo que “cualquier reforma que se intente emprender, desde la Comisión de Constitución (y el Congreso) debe hacerse desde la condición de los congresistas como operadores del cambio, que debe ser un rol que debe integrarse con las perspectivas que debe tener nuestro sistema político a largo plazo”.

César Delgado Guembes enfatizó y reiteró que “no solo cambiar del unicameralismo al bicameralismo nos va a permitir mejorar las relaciones políticas”. Propone que la valla hipotética que condiciona la efectividad de una reforma suceda junto con la mejora de las deficiencias organizacionales del unicameralismo.

Hizo un análisis de las carencias del unicameralismo y  entre ellas mencionó que las “condiciones inapropiadas para que las agrupaciones partidarias preparen y seleccionen a los militantes o invitados que postulan como candidatos favorecen la ineptitud y la incompetencia en el desempeño de la función representativa”. “Tenemos problemas de representación”, incidió. “El solo hecho de conocer otras realidades no nos permite solucionar los problemas representativos en el Perú, que son propios, idiosincráticos y vernaculares, inherentes a nuestra historia. No es un dossier de recetas lo que lo va a solucionar”. “Es cierto que el bicameralismo tiene elementos que nos pueden ayudar. Pero el que exista, no puede pasar por alto una realidad inconclusa, como es el mal funcionamiento del régimen unicameral. Si no se soluciona (ese punto), (esas deficiencias) se trasladarán al régimen bicameral”.

Seguidamente, y luego de brindar una opinión sobre cada una de las iniciativas legislativas, propuso a los miembros tres fases para la implantación de la reforma como una “reingeniería e implantación responsable” de la bicameralidad: 

        • La primera fase es el inicio de la reingeniería, que pasa por la efectividad y realineamiento del unicameralismo
        • La segunda fase es la reforma, con la formulación y visión del diseño
        • La tercera fase es la implantación de la reforma, con el desarrollo y sostenibilidad del bicameralismo.

Planteó diez reglas para la reforma, sobre la base de un Congreso inteligente que planea, programa y prioriza su acción en función de la utilidad de sus productos en la república.

La optimización gradual y planeada de la representatividad supone, para Delgado, en términos de costo mantener el 0,6 % del total del presupuesto anual como límite para el presupuesto organizacional del Congreso, lo que supone 100 diputados y 30 senadores o 90 diputados y 40 senadores, que gradualmente se aumenta a 240 disputados y 60 senadores hasta el año 2052.

Experiencia bicameral argentina

La Comisión de Constitución y  Reglamento del Congreso también tuvo como invitados a expertos internacionales  de Argentina y Brasil . Es el caso de la doctora María Paula Cicogna, de la Universidad de Belgrano (Argentina), brindó una disertación sobre el nacimiento del Gobierno argentino una vez obtenida su independencia y sostuvo que la representación parlamentaria bicameral de su país responde a la decisión de sus libertadores de conjugar una fórmula de gobierno mixto: federal y unitario, que generó paz en el interior de su país.

“El Senado argentino sostiene un rol de frenos y contrapesos que generan una especie de control dentro de la división de poderes; y brinda una constante rendición de cuentas”.

Añadió que la bicameralidad promueve la rendición de cuentas y “controla la concentración de poder; favorece la representación equitativa; ayuda a mejorar la calidad democrática y el buen gobierno, y permite a la ciudadanía asegurar su participación.

Experiencia bicameral brasileña

Por su parte, el doctor Celso Campilongo, de la Universidad de Sao Paulo (Brasil), expuso que la bicameralidad se estableció en su país desde su primera Carta Magna, en 1824, en pleno auge de la monarquía brasileña, y con la influencia europea, y sobre todo francesa. “La bicameralidad tuvo importancia muy grande en Brasil por razones geográficas y políticas”, expresó. “El federalismo brasileño fue una forma de conciliación de las diversas elites regionales, grupos políticos y grupos de poder económicos regionales. La bicameralidad, el federalismo, la dimensión territorial, el desarrollo en diversas partes; esto explica un poco el éxito y permanencia de la federación, unidad territorial«.

Campilongo sostuvo que el Senado tuvo un rol importante en el diálogo en la aproximación entre el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo, “en un periodo de grandísima judicialización de la política”. Y “por su capacidad de articulación y moderación con el Tribunal Constitucional”.

Para el caso brasileño, informó que la representación es simétrica para cada uno de los 27 estados. Hay 81 senadores y 513 diputados. La bicameralidad, dijo, tiene dos objetivos: racionalización de la política brasileña, representación de los estados más chicos; manutención de la unidad territorial del Brasil, lo que es muy importante desde el punto de vista político. Otro aspecto es la posibilidad de obtención de mayor eficiencia en la producción legislativa, manifestó.

Es decir, para el caso brasileño tuvo un “rol de estabilización del sistema político y de control de un “Ejecutivo, que es más conservador”. En resumen, señaló, “el sistema bicameral puede funcionar como una técnica jurídica que esté al servicio del sistema político, en su capacidad de tomar decisiones políticas colectivas”.

Fuente/ prensa Congreso

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: