Mar. Sep 29th, 2020

Opinión: Tengo un sueño, el de muchos, por luis Felipe Polo

31 de agostos de 2020 

 

Tengo un sueño, el de muchos

por luis Felipe Polo

Magister en Administración de Empresas Doctorando en Teología Experto en Derechos Humanos y Resolución de Conflictos

Email: luisfelipepolo@gmail.com

www.luisfelipepolo.com

El 28 de agosto de 1963 durante una manifestación por el trabajo y la libertad reclamando el respeto a los derechos humanos de la población afro americana en Washington D.C. capital de Estados Unidos, Martin Luther King Jr. pronunció su histórico discurso titulado “Tengo un sueño”; y, los 16 minutos de duración sus palabras se convirtieron en los más importante del siglo XX y significa un himno para los oprimidos de todo el mundo.

Las aproximadamente 250 mil personas que asistieron de todo el país, tenía como objetivo visibilizar los problemas históricos que aquejaban a las minorías raciales que incluían  discriminaciones laborales, abusos raciales y violaciones a sus derechos por parte de la policía. Sirvió también de apoyo al proyecto de Ley de Derechos Civiles que el presidente Kennedy buscaba que el Congreso aprobara.

Después del asesinato de Kennedy, el presidente Lyndon B. Johnson en 1964 aprobó la Ley de los Derechos Civiles, que prohibió por escrito la discriminación y la segregación racial en todo Estados Unidos y en 965, Johnson firmó la Ley de Derecho el Voto, el cual garantizaba el derecho a votar a todo estadounidense afro americano que estaba discriminado a ejercer el voto.

Su frase emblemática de “Tengo un sueño: que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo. Nosotros sostenemos como evidente esta verdad: todos los hombres son creados iguales”, marca un quiebre en la historia de la reivindicación de derechos humanos no solo en Estados Unidos sino en muchas partes del mundo y sigue siendo la bandera para la demanda de la igualdad de derechos y oportunidades.

La historia cuenta que semanas previas a esta gran marcha, los medios de comunicación  alertaron sobre la posibilidad de que se desataría una tormenta de violencia en la capital del país y las cárceles de la ciudad trasladaron presos a otras partes en preparación para lo que imaginaban sería miles de detenidos. Se llegó al extremo que por primera vez desde los años de la Prohibición (1920-1933), la venta de alcohol se prohibió ese día en Washington DC, se movilizaron casi 6000 policías, y 2 mil agentes de la Guardia Nacional.

Contrario a lo que se esperaba, la marcha fue totalmente pacífica y además de los discursos políticos, se presentaron músicos y cantantes como Bob Dylan y Joan Baez, al igual que actores, deportistas e intelectuales que asistieron para dar su apoyo.

El discurso de King pasó a la historia por ser de unidad, igualdad y de reconstrucción del tejido social totalmente fraccionado. Otros discursos expresaron posiciones mucho más duras  entre las cuales se encontraban  el fin a la segregación escolar, un corte a todos los fondos públicos que financiaban programas que toleraban la discriminación y legislación urgente en el ámbito de los derechos civiles.

Han pasado 57 años de ese día histórico y Washington DC volvió a vivir una nueva protesta contra las injusticias raciales, especial relevancia la de este ano en vísperas de elecciones de noviembre y el mensaje fue llamando a los americanos para que ejerzan su derecho al voto.

“Tengo el sueño de que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: ‘Sostenemos que estas verdades son evidentes, que todos los hombres son creados iguales'”, dijo King en su discurso, agregando: “Tengo un sueño: que mis cuatro hijos pequeños algún día vivirán en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”.

Estados Unidos vive momentos muy difíciles, no solo porque tiene más del 20% de contagiados y fallecidos por el coronavirus en todo el mundo de los cuales casi el 70% son afroamericanos y latinos; sino también, porque se respira en el ambiente una sociedad polarizada de blancos contra afroamericanos y latinos; excesos policiacos contra afroamericanos y la incertidumbre del libre ejercicio de elección popular por los canales legales de correo postal o presencial.

Mientras en Estados Unidos las protestas son por demandas al respeto de los derechos civiles, algunos países de Europa realizan marchas multitudinarias y sin uso de mascarillas ni distanciamiento social por las medidas de sus gobiernos para evitar el contagio de la pandemia, sin importar que ya son oficialmente más de 25 millones de personas contagiadas y acercándonos al millón de muertos.

Tengo un sueño, el de muchos: sociedades solidarias, gobiernos sensatos, justicia justa, salud y educación para todos, acabar con la pobreza, trabajo para todos; y, un mundo mejor para mis hijas y sus hijos.

Hasta la próxima semana.

 

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