Vie. Sep 25th, 2020

opinión: Pena de muerte en medio de pandemia, por Luis Felipe Polo

20 de julio de 2020

Pena de muerte en medio de pandemia

Por Luis Felipe  Polo. Magister en Administración de Empresas, Experto en Derechos Humanos y Resolución de Conflictos

Email: luisfelipepolo@gmail.com

www.luisfelipepolo.com

 

La atención mundial sigue concentrada en la pandemia a causa del Covid-19 y no es para menos. Ya serán 15 millones los contagiados y más de 600 mil fallecidos, millones de personas sin empleo, crisis sanitaria y económica por doquier, niños y jóvenes sin asistir a los centros de estudio, etc.

Lamentablemente aún no hay a la vista una vacuna que pueda prevenir los contagios a pesar de los esfuerzos de muchos laboratorios privados y de muchos gobiernos para descubrirla; mientras tanto, ya nos vamos “acostumbrando” a ver a más personas contagiadas y a seguir sufriendo con cada vida que se lleva la pandemia.

Dentro de toda la tensión que vive el mundo, hay una noticia que ha pasado desapercibida en el mundo entero. Se trata de tres ejecuciones Federales y no Estatales en una semana con la pena de muerte de personas que habían sido condenadas por diferentes delitos en Estados Unidos. En lo que va del año ha habido diez ejecuciones en Estados Unidos, tres federales las de la semana pasada después de 20 años en que fue suspendida y siete estatales; además, se espera que se programen más ejecuciones en los próximos meses como la ya programada ejecución federal para el 28 de agosto.

Desde que el Tribunal Supremo restituyó la pena de muerte hace 40 años un total de 1,522 presos han sido ejecutados en Estados Unidos, tan solo seis de ellos a manos del gobierno federal. La última ejecución federal ocurrió en 2003 y actualmente quedan 61 presos condenados a la pena capital por el Gobierno. La ejecución por inyección letal es legal en 29 de los 50 estados en Estados Unidos y más de 2.600 presos esperan su condena a muerte.

La justicia en Estados Unidos es Federal (decide en todo el país) y Estatal. Aunque 21 estados han abolido la pena de muerte y aunque los gobernadores de cada Estado decidan eliminarla, sigue estando vigente en las leyes federales y ningún presidente de este país ha hecho el intento por eliminarla por completo.

La semana pasada fue la Corte Suprema que autorizó las ejecuciones, en una decisión  tomada en una ajustada votación de los miembros de la Corte, por cuatro votos contra cinco, en la que se acordó que “las ejecuciones pueden proceder según lo planeado”.

En Estados Unidos desde mi punto de vista son 4 los temas que despiertan las pasiones más extremas: la pena de muerte, el uso de arma por civiles, el racismo y la inmigración. En los últimos meses hemos sido testigos de coberturas noticiosas sobre masacres por civiles, racismo e inmigración; sin embargo, las ejecuciones de la semana pasada no han sido noticia y no han estado en los debates de las grandes cadenas de televisión.

Después de que el Gobierno de Donald Trump anunciara la vuelta de la pena capital a nivel federal, la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) criticó la decisión al asegurar que el Departamento de Justicia está “de nuevo en el lado equivocado de la historia”. En un comunicado además expresaron que “el sistema federal de la pena de muerte no funciona y es racista, inefectivo y cruel (…) y esta decisión nos devuelve el país décadas atrás”.

Según el Proyecto de Justicia Penal de la NAACP, al 1 de enero de 2020, había 2.620 personas condenadas a muerte en Estados Unidos, la mayoría de ellas en California (725), Florida (347), Texas (218), Alabama (175) y Pensilvania (147). Desde 1976, cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos restableció la pena de muerte, hasta el 15 de julio de 2020, 1.513 personas han sido ejecutadas en el país. Y 170 condenados a muerte han sido absueltos desde entonces. En algunos casos, la absolución llegó cuando ya habían sido ejecutados.

En el mundo en más de 50 países es legal la pena de muerte y son miles de personas las que esperan en el corredor de la muerte ser ejecutados por sus gobiernos, con diversos métodos como ahorcamiento, inyección letal, entre otros.

El reporte  del 2019 de Amnistía Internacional (AI) sobre la pena de muerte, dice que son 56 países del mundo que mantienen en sus legislación la pena de muerte, y 28 países la tienen en sus leyes, pero llevan al menos una década sin llevar a cabo ejecuciones.

Los países y territorios en América que aún tienen esas leyes en curso son Belice, Bahamas, Cuba, Estados Unidos, Guayana, Jamaica, Santa Lucía, Granada y Trinidad y Tobago. El resto de los países están sobre todo África y Asia. Los países del continente que son “abolicionistas solo para delitos comunes” son Brasil, Chile, El Salvador, Guatemala y Perú.

AI publica que en 2019 las ejecuciones de presos vieron una disminución del 5% en comparación con 2018, registrándose una cifra récord en la última década de 657 penas de muerte en 20 países.

Los cinco donde más ejecuciones estatales se han llevado a cabo son China, Irán, Arabia Saudí, Irak y Egipto.

China tiene datos como secreto de estado sobre las ejecuciones de muerte y aunque oficialmente reporta 657 ejecuciones que constituye el 14% de todas las ejecuciones a nivel mundial, todo indica que han sido miles los ejecutados.

Irán es el segundo lugar de la lista, en 2019 las autoridades iraníes ejecutaron a al menos 251 personas, entre ellas cuatro que eran menores de edad cuando cometieron los delitos. Aquí también hay una falta de transparencia en los datos y las cifras serían mucho mayor.

Arabia Saudí en el 2019 ejecutó al menos 184 personas y según AI “la mayoría de las ejecuciones se llevaron a cabo por delitos relacionados con las drogas y por asesinatos, pero además, creció el empleo de la pena capital como arma política contra la disidencia de la minoría musulmana chií en Arabia Saudí”.

            Por otro lado Iraq casi duplicó el número de ejecutados, pasando de 52 en 2018 a 100 en el 2019, siendo la mayoría de personas que fueron ejecutadas acusadas de pertenecer a ISIS; y, finalmente en Egipto se ejecutó a 32 personas y se condenó a la pena capital a 435.

Hay algunos avances para la abolición de la pena de muerte. En Kazajistán, Rusia, Malasia, Tayikistán y Gambia se continúan aplicando “sendas moratorias” para las ejecuciones; en Barbados se eliminó la pena de muerte de su Constitución; se esperan aboliciones de estas leyes en varios países de África. En 2019, se indultaron penas capitales en 24 países, por primera desde 2011 se disminuyó el número de países que llevaron a cabo ejecuciones en la región de Asia y Oceanía; y, finalmente por primera vez desde 2010, no se llevaron ejecuciones en Afganistán, y en 2018, no se registraron en países como Taiwán y Tailandia.

Cuando un Estado ejecuta a una persona, todos lo ejecutamos. Cuando la sociedad pide sanción de muerte es porque las instituciones han perdido autoridad para hacer cumplir la ley. Nuestra obligación es defender la vida por encima de todo y los estados están obligados a garantizar los derechos humanos.

Hasta la próxima semana.

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