Mar. Sep 29th, 2020

Opinión: Articulando con Luis Felipe Polo

12 de agosto de 2020

 

Articulando

Por: Luis Felipe Polo G. Magister en Administración de Empresas, Experto en Derechos Humanos y  Resolución de Conflictos

Email: luisfelipepolo@gmail.com

www.luisfelipepolo.com

Desde marzo último, nunca los presidentes y jefes de gobierno en el mundo y de manera simultánea han tenido tanta exposición pública ante sus poblaciones bajo un denominador en común.

Con más de 20 millones 200 mil personas contagiadas y casi 750 mil fallecidos registrados, la pandemia originada por el Covid-19 sigue causando terror, tristeza e incertidumbre en cada uno de nosotros; y, por ahora no hay a corto plazo una salida para evitar toda esta tragedia.

Los informes o discursos políticos de quienes están a la cabeza de los estados del mundo han mostrado y siguen mostrando en casi todos los países, la precariedad de los sistemas de salud y la falta de prevención ante un problema mundial. Ninguno estaba preparado.

La forma de comunicarse de los gobernantes ha cambiado, muchos tratan de ser realistas, algunos de ocultar información y otros de ser demasiado optimistas. Pocos son los que han recibido apoyo de sus sociedades por el manejo de la pandemia y el resto sufren las consecuencias históricas del abandono de sus precarios sistemas de salud y les está “pasando factura” para volverse en muchos casos aborrecidos por las mismas. Sin descartar obviamente el aprovechamiento político a favor o en contra.

De la responsabilidad del Estado por velar la salud de su población, se ha pasado en muchos países a flexibilizar las medidas de contención, abrir negocios necesarios e innecesarios y ceder con o sin razón a las presiones sociales y también la de los todo poderosos gremios empresariales; para también, responsabilizar a la gente por los contagios que en muchos casos es por la necesidad de volver a trabajar para dar de comer a sus familias, pero también por gente irresponsable que se la toma a la ligera y con el cuento de ejercer su “libertad” se dedican a las fiestas o incluso a asistir a las famosas fiestas COVID con contagiados y apostando dinero para que el primero que se contagia llevarse el pozo completo.

Las actuales circunstancias mundiales requieren de una articulación; es decir, ir más allá de la simple palabra o discurso. Si bien es cierto que ahora lo único que une a los países políticamente hablando es encontrar la vacuna contra el coronavirus, también somos testigos que no hay esfuerzo binacional, regional, continental o mundial para justamente articular acciones que permitan mermar en algo el dolor humano, el lamento no es suficiente.

La pandemia ha superado los liderazgos de los países y de las organizaciones internacionales. Se habla mucho, se escribe más y se actúa menos. De nada sirven los análisis temáticos responsablemente publicados por instituciones internacionales si nadie los toma como referente para tomar acciones que generen cambios no solo ahora, sino para el futuro. Falta articulación.

La crisis mundial debería de servir como punto de partida para iniciar acciones articuladoras entre estados que permitan en el buen sentido de la palabra romper fronteras de odio, discriminación, solidaridad y prepararse como humanidad a lo que el mundo va a enfrentarse.

Muchos somos los que tenemos el privilegio de escribir y publicar para un medio y dejar por lo menos sembradas algunas de nuestras ideas y propuestas. Mi primer artículo publicado para un periódico fue 1982 y con algunos momentos sin publicar por razones de trabajo por ser política de las instituciones donde trabajé de no publicar, ya son más de 1000 artículos los escritos.

Necesitamos nuevas ideas y propuestas, pero que no solo queden en papel, sino que puedan generar nuevos espacios de discusión bajo un solo principio: reconstruir las sociedades para que sean solidarias, justas y tolerantes.

Escribo y publico porque no quiero ser cómplice del silencio, porque con mi voz quiero ser la voz de otras voces,  porque quiero que el mundo cambie para mis hijas y sus hijos; y,  porque quiero detener las injusticias y las desigualdades.

Hasta la próxima semana.

 

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