Mié. Sep 30th, 2020

Opinión: Justo Reclamo de Diplomáticos, por Francisco Miró Quesada Rada

26  de agosto de 2020

Justo Reclamo de Diplomáticos

 

Por Francisco Miró Quesada Rada / Ex Director del Diario El Comercio, Director de la Escuela de Ciencias Políticas de la UNMS

Un grupo de diplomáticos, entre los que se encuentran los embajadores Guillermo Russo  Checa, José Luis Pérez Sanchez – Cerro y el Ministro Consejero Oscar Barrenechea Núñez del Arco, que los conozco más de 40 años y se de sus impecables trayectorias como personas y profesionales, han enviado al Presidente Martín Vizcarra una carta en donde le informan que el Ministerio de Relaciones Exteriores incumple  con abonarles su compensación por tiempos de servicio (CTS) que legalmente les corresponden.

Estos diplomáticos forman parte, de lo que siempre he llamado en mis artículos

“Diplomáticos héroes de la democracia”, que fueron arbitrariamente cesados por la dictadura fujimorista. Fueron 117 las víctimas de esta iniquidad y su proyecto de vida estuvo seriamente dañado.  Este daño a su proyecto de vida, de los diplomáticos en retiro antes mencionados y de los que todavía están en actividad, pero próximos a jubilarse, se está produciendo porque no se les reconoce lo que justamente les corresponde.

 El  cese ,sin expresión de causa probada , no sólo fue un daño material sino moral porque afectó la dignidad y la buena reputación de estos funcionarios que sirven y representan al Perú en el extranjero.

Lo injusto de esta negativa, proveniente de autoridades y funcionarios de ese  ministerio es una prueba más de la indolencia que tienen al  maltratar y desconocer derechos de sus colegas. No es novedad, es la indolencia de ciertas personas respecto a los justos reclamos de los demás que existe  en diversos organismos públicos. Indolencia producto de una cultura  neocolonial, para un Estado neocolonial , al servicio de ciertos grupos de poder, corruptos o no, que están muy bien definidos y detectados por diversos  científicos sociales.

El hecho en concreto, es que el Ministerio de Relaciones Exteriores, considera el pago de la CTS a partir de la fecha en que, esos diplomáticos fueron incorporados a la cancillería después del cese arbitrario, sin tener en cuenta los 25 años de servicios anteriores a dicho infame cese.  El cese se expresó en una Resolución Suprema (la 453 RE- 92)  que luego fuera declarada nula por otra Resolución Suprema ( la 557-2000- RE) durante el gobierno de Valentín Paniagua y el premierato de  Javier Pérez de Cuellar.En consecuencia la resolución que amparó el acto arbitrario es nula en todos sus extremos. Además hay informes favorables del Tribunal Constitucional y de la Corte Suprema.

Sin embargo, cosas que suceden en el Perú, la Oficina General de Recursos Humanos de este Ministerio erróneamente sigue dando validez y efectos jurídicos a una resolución que ha sido derogada hace 19 años. Verdaderamente de Ripley, aunque usted no lo crea. Esto sucede con muchos funcionarios públicos, principalmente abogados y abogadas que no distinguen decisiones políticas autoritarias de las democráticas, las toman como una continuidad, como si no hubiera habido una daño a unos colegas producto del capricho de un presidente y unos funcionarios que abalaron dicho capricho. En realidad uno de los actos más vergonzosos en los anales de la historia diplomática del Perú.

En febrero pasado la Defensoría del Pueblo solicitó que el gobierno busque una salida justa y concertada  porque sus derechos constitucionales han sido afectados, pero también para evitar un gasto mayor al erario público, generando  como consecuencia posibles acciones judiciales. El defensor del pueblo, al haber recibido la queja formal de los diplomáticos  se ha reafirmado en su informe, saliendo en defensa de ellos.

Además está claro, que de no cumplirse con ese pago, se habría violado derechos humanos reconocidos en el artículo primero relativo a la defensa de la persona humana y artículo segundo inciso dos  de la Constitución ,referente a la igualdad ante la ley.

Y así como hubo ceguera moral en el injusto cese de los diplomáticos, hay también ceguera e incompetencia administrativa.

Fuente/ Diario El Comercio

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